Qué es el Proyecto 2025, una hoja de ruta para las medidas de salud de Trump

Probablemente pocos votantes esperaban que el presidente Donald Trump, en sus primeras semanas de mandato, recortara miles de millones de dólares de la principal agencia federal de investigación del cáncer del país.

Pero los recortes de financiación a los Institutos Nacionales de Salud (NIH) fueron presagiados en el “Mandato de liderazgo” del Proyecto 2025, un plan conservador para gobernar que, durante su campaña, Trump dijo ignorar, y que ahora su administración parece seguir al pie de la letra.

El manual de 922 páginas compilado por la Heritage Foundation, un grupo de investigación conservador en Washington, dice que “el monopolio de los NIH en la dirección de la investigación debe romperse” y pide limitar los pagos a universidades y sus hospitales para “ayudar a reducir la subvención de los contribuyentes federales a las agendas izquierdistas”.

Las universidades, que ahora se enfrentan a recortes radicales en las subvenciones de la agencia que cubren estos costos generales, dicen que estas políticas destruirán la ciencia biomédica actual y futura. El 10 de febrero, un juez federal detuvo temporalmente los recortes a la investigación médica después que 22 instituciones médicas y 22 estados desafiaran los recortes en los tribunales.

Un proyecto que es un prólogo

La rápida adopción de muchos de los objetivos del Proyecto 2025 indica que los seguidores de Trump (varios de su primer mandato y algunos nuevos) han planeado durante años los pasos para perturbar el sistema nacional de salud.

Esto contradice con la insistencia de Trump durante la campaña electoral. Cuando los demócratas convirtieron al Proyecto 2025 en una potente línea de ataque, dijo que ignoraba el documento.

“No tengo idea de qué es el Proyecto 2025”, dijo Trump el 31 de octubre en un mitín en Albuquerque, Nuevo México, una de las muchas veces que negó tener conocimiento del plan. “Nunca lo he leído y nunca lo haré”.

Pero como su administración se está ciñendo tan estrictamente al manual elaborado por la Heritage Foundation, grupos opositores y algunos líderes demócratas estatales dicen que pueden actuar con rapidez para contrarrestar las medidas de Trump en los tribunales.

Ahora se están preparando para que Trump tome acciones sobre las recomendaciones del Proyecto 2025 para algunos de los programas de salud más grandes e importantes del país, incluidos Medicaid y Medicare, y para las agencias federales de salud.

“Muchas organizaciones diferentes han estado planificando los litigios para desafiar las órdenes ejecutivas y otras acciones tempranas”, dijo Noah Bookbinder, presidente de Citizens for Responsibility and Ethics en Washington, un grupo de vigilancia. “El Proyecto 2025 permitió cierta preparación”.

El plan, por ejemplo, exige flexibilidad estatal para imponer primas para algunos beneficiarios de Medicaid. También requisitos laborales y topes de por vida o límites de tiempo en la cobertura para algunos inscritos en el programa creado para atender a estadounidenses de bajos ingresos o con discapacidades, lo que podría conducir a un aumento en el número de personas sin seguro después que la administración Biden expandiera dramáticamente la cobertura del programa.

“Estas propuestas no alteran directamente la elegibilidad para Medicaid o los beneficios que ofrece, pero el efecto final sería que menos personas tendrían cobertura de salud”, dijo Larry Levitt, vicepresidente ejecutivo de política de salud en KFF, una organización sin fines de lucro de información de salud que incluye a KFF Health News.

“Cuando se erigen barreras para que las personas se inscriban en Medicaid, como las primas o documentar la situación laboral, se termina racionando la cobertura por la complejidad del proceso, y la capacidad de pago”, agregó Levitt.

Los republicanos del Congreso están contemplando un plan presupuestario que podría resultar en un recorte de cientos de miles de millones de dólares a Medicaid en 10 años.

El Proyecto 2025 exigía ampliar el acceso a los planes de salud que no cumplieran con las protecciones al consumidor más sólidas de la Ley de Seguro de Salud a Bajo precio (ACA). Eso puede llevar a más opciones y primas mensuales más bajas para los compradores, pero los consumidores que no entienden bien el proceso pueden enfrentar gastos de bolsillo potencialmente masivos por la atención que los planes no cubrirán.

Y el Proyecto 2025 exigía que las filiales de Planned Parenthood dejaran de recibir financiación de Medicaid. Esta organización, importante proveedora de atención médica para mujeres en todo el país, recibe aproximadamente $700 millones anuales de Medicaid y otros programas gubernamentales, según su informe 2022-23. El aborto representó aproximadamente el 4% de los servicios que la organización brindó a los pacientes, dice el informe.

Las medidas de la administración para eliminar palabras como “equidad” de los documentos federales, borrar los identificadores transgénero y restringir la ayuda médica internacional — todo parte de la “lista de deseos” del Proyecto 2025— ya han tenido ramificaciones radicales, obstaculizando el acceso a la atención médica y desmembrando los programas internacionales que tienen como objetivo prevenir enfermedades y mejorar los resultados de la salud materna.

En virtud de un memorando de enero, por ejemplo, Trump restableció y amplió una prohibición de fondos federales a organizaciones globales que brindan información legal sobre abortos.

Los estudios han encontrado que la prohibición, conocida como la “regla de mordaza global” o “Política de la Ciudad de México”, ha quitado millones de dólares a los grupos de ayuda extranjera que no la cumplieron. También ha tenido un efecto paralizante: en Zambia, un grupo retiró folletos con información sobre anticonceptivos, y en Turquía, algunos proveedores dejaron de hablar con las pacientes sobre la regulación menstrual como una forma de planificación familiar.

Trump también firmó una orden ejecutiva que revierte los derechos de las personas transgénero al prohibir el uso de fondos federales para la atención relacionada con la transición para personas menores de 19 años. Otra orden que firmó también ordenó al gobierno federal reconocer solo dos sexos, masculino y femenino, y usar el término “sexo” en lugar de “género”.

El documento del Proyecto 2025 pide eliminar el término “identidad de género” de las normas, regulaciones y subvenciones federales, y desmantelar las políticas y procedimientos que, según sus autores, se utilizan para promover una “redefinición radical del sexo”. Además, establece que los programas del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) deben “proteger las mentes y los cuerpos de los niños”.

Datos que desaparecen

Investigadores de salud dicen que, como resultado de la orden de Trump sobre identidad de género, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) eliminaron información en línea sobre la salud de las personas transgénero y datos sobre la salud de las personas LGBTQ+.

El 11 de febrero, un juez federal ordenó que se restableciera gran parte de la información; la administración cumplió, pero agregó avisos a algunas páginas web etiquetándolas de “extremadamente inexactas” y afirmando que no “reflejan la realidad biológica”.

Los CDC también retrasaron la publicación de información y hallazgos sobre la gripe aviar en el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad de la agencia.

Los trabajadores federales han dicho que se les dijo que se retractaran de los artículos que contienen palabras como “no binario” o “transgénero”. Y algunos hospitales suspendieron la atención de afirmación de género, como la terapia hormonal y los bloqueadores de la pubertad para los jóvenes.

Grupos de defensa dicen que estas órdenes discriminan y plantean barreras a la atención médicamente necesaria, y los niños transgénero y sus familias han presentado una serie de recursos judiciales.

Abogados, defensores e investigadores dicen que la implementación de muchos de los objetivos de política de salud del Proyecto 2025 plantean amenazas.

“El manual presenta una agenda anticiencia, antidatos y antimedicina”, según un artículo del año pasado de investigadores de la Universidad de Boston en JAMA.

El plan del Proyecto 2025 establece objetivos para limitar el acceso al aborto con medicamentos, reestructurar las agencias de salud pública y debilitar las protecciones contra la discriminación basada en el sexo.

Haría que las personas mayores se inscribieran directamente en planes Medicare Advantage administrados por aseguradoras comerciales, en esencia privatizando el programa de salud para los estadounidenses mayores. Y pide eliminar los requisitos de cobertura para los planes de ACA que las personas compran sin subsidios federales, lo que, según los expertos en seguros, corre el riesgo de dejar a muchos con un seguro insuficiente.

“Es la agenda de la administración Trump”, dijo Robert Weissman, copresidente de Public Citizen, un grupo progresista de defensa de los derechos del consumidor. “Es para minimizar el acceso a la atención médica bajo el disfraz de estrictos requisitos laborales en Medicaid, privatizar Medicare y reducir las protecciones y subsidios al consumidor en la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio”.

La Casa Blanca no respondió a un pedido de comentarios. Los conservadores han dicho que la implementación de las propuestas del proyecto frenaría el despilfarro y el fraude en los programas de salud federales y liberaría a los sistemas de salud de las garras de una agenda radical “woke”.

“Los estadounidenses están cansados ​​de que su gobierno sea utilizado en su contra”, dijo el año pasado Paul Dans, abogado y ex director del Proyecto 2025. “El estado administrativo está, en el mejor de los casos, completamente fuera de contacto con el pueblo estadounidense y, en el peor, se utiliza como arma contra ellos”.

Dans no respondió a los mensajes para opinar en este artículo.

La Heritage Foundation ha buscado separarse a sí misma y al Proyecto 2025 de las órdenes ejecutivas de Trump y otras iniciativas en materia de salud.

“No se trata de nuestras recomendaciones en el Proyecto 2025, algo que hemos estado haciendo durante más de 40 años. “Se trata de que el presidente Trump cumpla sus promesas de hacer que Estados Unidos sea más seguro, más fuerte y mejor que nunca, y él y su equipo merecen el crédito”, dijo Ellen Keenan, vocera de Heritage, en un comunicado.

Se han producido versiones del documento aproximadamente cada cuatro años desde la década de 1980 y han influido en otros presidentes republicanos. El ex presidente Ronald Reagan adoptó alrededor de dos tercios de las recomendaciones de una guía anterior de Heritage, dice el grupo.

En algunos casos, la administración Trump no solo ha seguido las propuestas del Proyecto 2025, sino que las ha superado.

El documento instaba al próximo presidente a reducir y “desradicalizar” la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), una agencia federal independiente que brinda ayuda y asistencia extranjera, incluidos muchos programas de salud internacionales. La administración no solo ha reducido la USAID.

El asesor de Trump, Elon Musk, se jactó en su plataforma de redes sociales X que su “Departamento de Eficiencia Gubernamental” metió a la agencia “en la trituradora de madera”, cerrando físicamente sus oficinas y poniendo a casi todo su personal bajo licencia administrativa mientras terminaba con la financiación de sus programas y difundía información errónea.

Pero la administración corre el riesgo de perder el apoyo público si adopta los objetivos del proyecto para cambiar radicalmente la atención médica y la política de salud de Estados Unidos. Casi el 60% de los votantes dijeron que tenían una opinión negativa sobre el Proyecto 2025 en una encuesta de septiembre de NBC News.

“El Proyecto 2025 nunca fue un ejercicio de pensamiento; siempre fue un plan”, dijo Ally Boguhn, vocera de Reproductive Freedom for All, un grupo a favor del derecho al aborto. “Solo llevamos unas pocas semanas bajo su presidencia, y está sentando las bases para aún más”.

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