Incertidumbre política y recortes amenazan entrega de comidas de Medicaid que ayudan con la salud y el presupuesto
Una mañana de entre semana, en un tranquilo vecindario de Boston, una cocina bullía de actividad. Voluntarios cortaban pechugas de pollo, rellenaban pimientos, preparaban bandejas y etiquetaban cuidadosamente cada alimento. Era parte de un experimento para ofrecer comidas nutritivas y adaptadas a las necesidades médicas de pacientes de Medicaid que no pueden hacer las compras ni cocinar por sí mismos.
“Una vez que empecé a comer estas comidas adaptadas a mi enfermedad, recuperé masa muscular, recuperé fuerzas y recuperé la confianza en mí misma”, dijo Vanessa Georges, quien está en remisión de un cáncer de garganta y explicó que, sin estas entregas, tendría dificultades para consumir suficientes calorías. “Estas comidas me han dado una segunda oportunidad”.
Georges dijo que notó otro beneficio de las comidas: pasa menos tiempo en el consultorio médico.
Investigadores han encontrado evidencia que respalda el comentario de Georges. Alrededor de 1.900 residentes de Massachusetts que, como ella, recibieron comidas adaptadas a sus necesidades médicas durante al menos tres meses necesitaron menos atención médica, según un estudio publicado en la revista Nature Medicine. Hicieron un 20% menos de visitas a salas de emergencias y tuvieron un 31% menos de hospitalizaciones que pacientes similares que no recibieron las comidas.
“Realmente le ahorra dinero al sistema de salud”, dijo Dariush Mozaffarian, cardiólogo y profesor de Tufts University que dirigió el estudio. “Eso es muy importante, porque la mayoría de las cosas en la atención médica no lo hacen”.
La investigación de Massachusetts se suma a la evidencia de que las comidas adaptadas a las necesidades médicas podrían ahorrar dinero a los estados, además de mejorar la salud. Sin embargo, estos programas podrían quedar expuestos a recortes porque los estados buscan reducir gastos ante los recortes presupuestarios de la administración Trump, incluso cuando funcionarios federales sostienen que la alimentación es un componente fundamental de la salud.
Se avecinan recortes al presupuesto de Medicaid
La ley de 2025 conocida como One Big Beautiful Bill Act redujo en más de 900.000 millones de dólares el financiamiento proyectado para Medicaid. Muchos republicanos que respaldaron la ley consideran que el gasto federal en salud es demasiado alto y está plagado de fraude.
Un ejemplo es el del senador John Kennedy, republicano por Louisiana, quien ha acusado a California de cometer un “fraude escandaloso” por utilizar fondos de Medicaid para financiar programas de vivienda y nutrición.
Amaya Diana, analista de políticas de KFF, dijo que los estados tendrán que tomar decisiones difíciles durante los próximos años para decidir cómo cubrir las brechas de financiamiento.
“Si los estados no pueden compensar la pérdida de fondos federales con nuevos impuestos o reducciones en otros gastos estatales, es posible que tengan que hacer recortes en los programas”, señaló. (KFF es una organización sin fines de lucro dedicada a información sobre salud que incluye a KFF Health News).
Trece estados han recibido exenciones federales que les permiten utilizar fondos de Medicaid para pagar comidas, como parte de un enfoque conocido como “la comida es medicina”. Otros tres programas están a la espera de aprobación federal.

El apoyo del presidente Donald Trump a los servicios sociales ha variado. Mientras que la primera administración Trump permitió que los estados implementaran comidas adaptadas a las necesidades médicas y otros apoyos sociales; la segunda administración Trump rescindió las directrices de la era Biden para iniciativas de Medicaid destinadas a abordar necesidades sociales. No ha detallado una nueva política. Funcionarios de la administración han advertido que prestarán mayor atención al impacto presupuestario de este tipo de iniciativas.
“Han dado señales de que van a ser mucho más escépticos”, dijo Kurt Hager, profesor adjunto de la University of Massachusetts Chan Medical School que estudia programas de nutrición y ayudó a dirigir el estudio de Massachusetts. “En lugar de utilizar un enfoque amplio a nivel nacional, van a tomar decisiones estado por estado”.
Al mismo tiempo, los principales funcionarios de salud de la administración Trump han convertido la nutrición en una prioridad importante, incluso promoviendo alimentos menos procesados.
Robert F. Kennedy Jr., quien dirige el Departamento de Salud y Servicios Humanos, y Mehmet Oz, administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS), han pedido a los hospitales servir alimentos más saludables para mejorar los resultados de los pacientes.
El sistema de salud a menudo está dispuesto a pagar por cirugías, dijo Oz en un video publicado en las redes sociales en junio, “pero no siempre está dispuesto a pagar por la nutrición que podría ayudar a prevenir esos resultados desde el principio. Eso me ha molestado durante toda mi carrera”.
Agregó que la agencia está evaluando varias estrategias, incluidas las comidas adaptadas a las necesidades médicas, para prevenir enfermedades y hospitalizaciones. Funcionarios de CMS no respondieron a varias solicitudes de comentarios enviadas por correo electrónico para este artículo.
Katie Garfield, quien estudia los determinantes sociales de la salud en el Center for Health Law and Policy Innovation de Harvard Law School, dijo que la falta de directrices federales está generando incertidumbre entre los estados que quieren implementar programas de nutrición dentro de Medicaid.
“Todavía estamos esperando ese gran paso adelante en torno a las intervenciones de ‘la comida es medicina’”, señaló. “Necesitamos ver ese avance para resolver parte de la incertidumbre”.
A los legisladores les ha resultado difícil involucrar a funcionarios de la administración en el tema de las comidas adaptadas a las necesidades médicas, dijo el representante federal Jim McGovern, demócrata de Massachusetts, quien patrocinó un proyecto de ley que pondría a prueba la entrega de comidas para algunos adultos mayores con enfermedades crónicas inscritos en Medicare. La legislación todavía no ha sido sometida a votación.
“Pensé que, basándome en parte de su retórica antes de incorporarse a la administración Trump, RFK Jr. sería un aliado natural en esto”, dijo McGovern. “Pero parece que no logramos captar su atención”.

Costos de una mala alimentación
Algunas empresas han sido acusadas de facturar a Medicaid por comidas que no eran saludables ni nutritivas, lo que ha generado preocupación por la falta de una regulación adecuada de estos programas.
Pero en Community Servings, en Boston, los alimentos se preparan prestando especial atención al azúcar, la sal, las grasas, las vitaminas y los minerales, y se adaptan a las necesidades de salud de cada persona, aseguró David Waters, director ejecutivo de la organización sin fines de lucro. Muchos beneficiarios necesitan, por ejemplo, alimentos suaves o bajos en fibra.
“Lo que podemos hacer es trabajar con tu proveedor de atención médica para entender tu situación de salud: cuáles son tus diagnósticos, qué medicamentos tomas, sus efectos secundarios, tus alergias alimentarias y tus costumbres culturales, y luego recetarte una dieta preparada desde cero”, añadió Waters.
Los investigadores de Massachusetts encontraron que las comidas —con un costo de 125 dólares por persona a la semana— prácticamente se pagaban por sí solas.
Los pacientes con enfermedades cardíacas utilizaron alrededor de 10.000 dólares menos en servicios de salud durante seis meses, y los pacientes con enfermedades renales utilizaron 12.000 dólares menos. También hubo ahorros entre las personas con diabetes, depresión y ansiedad.
“Son cifras bastante importantes cuando se piensa en lo costosas que pueden ser esas enfermedades y en lo frecuentes que son en la población”, dijo Waters.
A nivel nacional, los investigadores estiman que 10 millones de estadounidenses se beneficiarían de comidas adaptadas a sus necesidades médicas, aunque solo una pequeña fracción las recibe actualmente.
“La mala alimentación es la principal causa de mala salud en este país. Es la principal causa de gastos de salud que podrían prevenirse”, dijo Mozaffarian, director del Food is Medicine Institute de Tufts.
Ha estimado que las comidas adaptadas a las necesidades médicas podrían ayudar a los pacientes a evitar 1.6 millones de hospitalizaciones y ahorrar a Estados Unidos 13.600 millones de dólares anuales en costos de atención médica.
Entrega semanal que hace la diferencia
Steve Honyotski recibe cada semana 10 comidas en su casa de Boston, recién preparadas y entregadas frías o congeladas rápidamente. Están listas para comer después de apenas un par de minutos en el microondas.
“La sopa de zanahoria y jengibre es mi favorita”, dijo Honyotski.
Honyotski, de 71 años, vive con varias enfermedades crónicas, entre ellas diabetes, obesidad e hipertensión. Dijo que ha notado mejoras en su salud desde que comenzó a consumir comidas adaptadas a sus necesidades médicas. Necesita menos insulina para controlar la diabetes y ha perdido suficiente peso como para postergar una cirugía de reemplazo de rodilla.
Por ahora, esas comidas seguirán llegando.
Y Ryan Schwarz, director de Medicaid de Massachusetts, dijo que el estado solicitará aprobación federal para continuar ofreciendo comidas adaptadas a las necesidades médicas durante los próximos años.
“Estamos firmemente comprometidos a continuar con estos servicios”, afirmó.
En North Carolina, investigadores encontraron que los apoyos relacionados con la alimentación y la vivienda redujeron el gasto de Medicaid con el tiempo.
Sin embargo, aun contando con aprobación federal para las comidas adaptadas a las necesidades médicas y con evidencia de que estas comidas —junto con apoyos para vivienda y transporte— estaban ayudando a las personas, los legisladores estatales de North Carolina suspendieron los servicios en 2025 debido a preocupaciones presupuestarias.
Después de las deliberaciones presupuestarias de este verano, los legisladores estatales cambiaron de rumbo y decidieron financiar parcialmente el programa.
“Para mí, eso es una señal de lo que podría ocurrir en otros estados a medida que comiencen a sentirse estos recortes a Medicaid”, dijo Hager, el investigador de UMass. “Aunque tengan la autoridad para implementar estos programas, podría resultar mucho más difícil para los estados llevarlos a la práctica”.
Este artículo forma parte de una colaboración que incluye a WBUR, NPR y KFF Health News.