Necesitaba una inyección de epinefrina de emergencia. Primero le exigieron el pago
Stephanie Rowell estaba en el porche de la casa de sus padres en julio cuando una avispa la picó en el brazo izquierdo.
Contó que casi de inmediato sintió que el brazo le “ardía como fuego”, comenzó a tener picazón en todo el cuerpo y la cara se le hinchó y enrojeció.
Rowell, de 53 años, tomó Benadryl y su padre comenzó a llevarla a la sala de emergencias más cercana, a unos 25 minutos de distancia. Pero, después de manejar durante 10 minutos, vieron un centro de atención de urgencias TruHealthNow en Purcellville, Virginia, y decidieron detenerse allí, con la esperanza de que la atendieran más rápido.
“Pensé que me iba a morir”, dijo. Recordó que sentía que se le cerraba la garganta y que cada vez le costaba más respirar.
Rowell, gerente de un negocio de agroturismo y con residencia en Round Hill, Virginia, no tiene seguro de salud desde 2025, cuando, según contó, ya no pudo seguir pagando una cobertura por su cuenta.
Después de registrarse e informar que no tenía seguro médico, Rowell dijo que una enfermera la atendió en un consultorio y rápidamente le diagnosticó anafilaxia, una reacción alérgica grave y potencialmente mortal.
Según Rowell, la enfermera le explicó que necesitaba una inyección de epinefrina para revertir los síntomas.
Entonces llegó la factura, de la mano de una asistente médica.
“La asistente médica se disculpó y me dijo que tenía que pagar 400 dólares por adelantado para recibir la inyección”, contó Rowell.
El servicio médico
La epinefrina es una hormona que el cuerpo produce naturalmente. Una versión sintética se utiliza como medicamento inyectable para tratar reacciones alérgicas graves, generalmente mediante un dispositivo de dosis única que requiere receta médica, conocido como EpiPen.
Puede evitar que la anafilaxia evolucione hacia un shock anafiláctico, una condición potencialmente mortal que ocurre cuando la reacción provoca una caída drástica de la presión arterial.
Como algunos pacientes pueden experimentar una nueva reacción anafiláctica después del episodio inicial, se recomienda que permanezcan bajo observación durante las horas posteriores a recibir epinefrina.
Además de administrarle la inyección, el personal del centro de urgencias controló los signos vitales de Rowell, incluida su presión arterial, y una asistente médica la mantuvo bajo observación durante 30 minutos después de recibir el medicamento, según Manbir Takhar, directora médica de TruHealthNow.
La factura
605 dólares en total: 400 dólares por el medicamento, 40 dólares por administrarlo y 165 dólares por la consulta en el centro de atención de urgencias.
El problema de la factura: ¿Atención de emergencia o atención de urgencias?
Rowell dijo que quedó atónita cuando le exigieron pagar antes de recibir la inyección de epinefrina. Regresó a la sala de espera para buscar su billetera, que tenía su padre.
Después de entregar su tarjeta de débito, contó, la asistente médica le aplicó la inyección. En pocos minutos sintió que la garganta comenzaba a relajarse y que los síntomas disminuían.
“Les pregunté: ‘Si no hubiera tenido el dinero, ¿me habrían dejado morir?’”, contó Rowell. “Y me dijeron que lo lamentaban, pero que esa era su política”.

Los directivos de TruHealthNow, una empresa privada que posee y opera ocho centros de atención de urgencias en el norte de Virginia y Maryland, dijeron que a Rowell se le había explicado que su política en casos de emergencia es brindar primero el tratamiento y ocuparse después del pago.
“Nuestra política es aplicar la inyección y preocuparnos por el dinero más tarde”, dijo Preet Takhar, director ejecutivo de TruHealthNow, en una entrevista con KFF Health News.
Los directivos de la compañía confirmaron que se le pidió a Rowell que pagara antes de recibir la inyección. Explicaron que la enfermera primero determinó que su condición era estable y que se le solicitó el pago mientras se preparaba el medicamento.
La solicitud de pago no retrasó la administración de la inyección, afirmó Manbir Takhar, quien está casada con Preet Takhar.
“La paciente estaba estable, y por eso cobramos en ese momento”, dijo.
La ley federal exige a los departamentos de emergencias de los hospitales que estabilicen a cualquier persona que acuda a ellos, independientemente de su capacidad de pago. Pero, por lo general, las clínicas de urgencias no están sujetos a esa ley, a menos que pertenezcan a hospitales, explicó Barry Furrow, director del programa de Derecho de la Salud de la Universidad Drexel, en Philadelphia.
Las clínicas de urgencias se han multiplicado en todo el país en los últimos años. Ofrecen acceso rápido a servicios médicos, especialmente para personas que no tienen un médico habitual o que no pueden conseguir una cita inmediata, particularmente fuera del horario de atención regular y durante los fines de semana. Estas clínicas generalmente aceptan seguros médicos y cobran a los pacientes que no tienen cobertura.
Más de 15.000 centros de atención de urgencias atendieron aproximadamente 185 millones de consultas en 2025, según la Urgent Care Association, una organización nacional que representa al sector.

Estos centros ofrecen una amplia variedad de servicios de atención primaria y tratan problemas como dolor de garganta, gripe, esguinces de tobillo y cortes menores. Aunque los servicios varían, no están diseñados para atender emergencias que ponen en peligro la vida, como ataques cardíacos o lesiones traumáticas.
Sin embargo, algunas personas acuden a clínicas de urgencias cuando en realidad necesitan atención de emergencia, generalmente porque no se dan cuenta de la gravedad de su condición, explicó Alan Ayers, consultor de la industria de centros de atención de urgencias.
Aunque estos centros, al igual que la mayoría de los consultorios médicos, suelen pedir la tarjeta del seguro o un pago por adelantado, eso no debería ocurrir cuando un paciente necesita atención de emergencia, afirmó.
“Cobrar un copago al registrarse es una práctica habitual en la medicina ambulatoria, y ese es otro asunto”, dijo Ayers. “Cuando se trata de un dolor de garganta, no tiene demasiada importancia. Pero cuando se trata de anafilaxia, el tema del pago nunca debería plantearse”.
Los médicos también tienen la obligación ética de atender a pacientes que enfrentan una emergencia, siempre que tengan la capacidad de hacerlo, sin exigir un pago por adelantado, señaló Arthur Caplan, profesor emérito y exdirector de la división de ética médica de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York.
En una situación en la que está en juego la vida de una persona, “no hay necesidad de hacer que el paciente se ponga a buscar desesperadamente una tarjeta de crédito o del seguro”, dijo. “Si uno tiene la capacidad de atender a alguien, debe hacerlo”.
Los expertos médicos señalan que, en general, los pacientes deberían saber cuándo acudir a un hospital en lugar de a una clínica de urgencias. Por ejemplo, si tienen dificultad para respirar o sienten dolor en el pecho, deberían dirigirse a la sala de emergencias de un hospital. Pero algunos casos no son tan claros.
“Los pacientes no siempre conocen la gravedad de su condición cuando deciden dónde buscar atención médica, y su estado puede cambiar”, dijo Steven Sellars, director ejecutivo de la Urgent Care Association.
Sellars explicó que los operadores de los centros de atención de urgencias establecen sus propias políticas sobre cómo actuar cuando un paciente necesita atención de emergencia, incluido cuándo trasladarlo a un hospital.

La resolución
Rowell regresó a su casa después de salir de la clínica de urgencias. Su hermano se quedó con ella para vigilar que no presentara complicaciones.
“Me sentía completamente agotada”, dijo, y agregó que tardó varios días en recuperarse por completo.
Su hija publicó un resumen de lo ocurrido en la página de un grupo comunitario de Facebook, lo que generó cientos de comentarios.
Rowell dijo que no estaba molesta por el precio, sino porque consideraba que no deberían haberle exigido pagar antes de recibir la epinefrina.
El precio de un EpiPen genérico es de aproximadamente 175 dólares, según GoodRx.
Contó que ahora siempre lleva consigo un EpiPen.
La conclusión
Cuando tengas dudas sobre si estás experimentando una emergencia médica, siempre es mejor actuar con precaución y acudir a la sala de emergencias más cercana o llamar al 911, dijo Ryan Stanton, presidente del Colegio Estadounidense de Médicos de Emergencias.
Las personas con alergias potencialmente mortales deberían obtener una receta para tener un EpiPen en casa o llevarlo consigo, dijo Stanton, quien trabaja como médico de emergencias en Lexington, Kentucky.
Bill of The Month es una investigación colaborativa de KFF Health News y Well+Being, de The Washington Post, que analiza y explica las facturas médicas. Desde 2018, esta serie ha ayudado a numerosos pacientes y lectores a conseguir reducciones en sus facturas médicas y ha sido citada en legislaturas estatales, en el Capitolio de Estados Unidos y en la Casa Blanca. ¿Tienes una factura médica confusa o excesiva que quieras compartir? ¡Cuéntanos tu historia!