California estudia medidas de protección contra el calor en las cárceles. Pero no alcanzan estándares de espacios laborales
Mientras los californianos han soportado una ola de calor tras otra, los organismos estatales encargados de la seguridad laboral han recordado reiteradamente a los empleadores que deben proteger a sus trabajadores de las enfermedades relacionadas con el calor, proporcionándoles agua, sombra, áreas para refrescarse y descansos adicionales cuando suben las temperaturas.
Pero existe una notable excepción a las normas estatales de seguridad frente al calor: los enfermeros, guardias, empleados y decenas de miles de personas privadas de su libertad que trabajan en las antiguas instalaciones penitenciarias de California, que en su mayoría no tienen aire acondicionado.
En 2024, California adoptó normas sin precedentes destinadas a proteger a más de un millón de trabajadores que realizan sus tareas en almacenes, cocinas, fábricas y otros lugares cerrados con temperaturas sofocantes. Pero la Junta de Normas de Seguridad y Salud Ocupacional del estado eximió a las prisiones y a los centros de detención y de menores de los gobiernos locales después de que la administración del gobernador demócrata Gavin Newsom advirtiera que las normas podrían costarle al estado miles de millones de dólares.
Dos años después, la administración Newsom está proponiendo estándares menos estrictos contra el calor para los centros penitenciarios de California, lo que ha generado alarma entre defensores de los trabajadores y expertos en salud pública. Ellos sostienen que esas normas ofrecerían una protección insuficiente frente al calor extremo a medida que los riesgos empeoran debido al cambio climático.
Los funcionario de la División de Seguridad y Salud Ocupacional de California, o Cal/OSHA, han propuesto protecciones que no entrarían en vigor hasta que la temperatura alcanzara los 87 grados Fahrenheit (30.6 °C), 5 grados más que en otros lugares de trabajo cerrados, según las normas preliminares publicadas en mayo.
“Es, básicamente, un estándar de segunda clase, y no aceptamos que los trabajadores de las prisiones tengan menos medidas de seguridad que todos los demás, sin ninguna base científica ni médica”, dijo Stephen Knight, codirector ejecutivo de Worksafe, una organización sin fines de lucro de California que promueve protecciones para la salud y la seguridad en el trabajo. “El cuerpo humano no soporta el calor de manera diferente en una prisión que, por ejemplo, en un almacén de Amazon”.
El calor extremo es la principal causa de muerte relacionada con el clima en Estados Unidos. Las muertes y enfermedades relacionadas con las altas temperaturas aumentan durante las olas de calor, ya que las temperaturas elevadas agravan otros problemas de salud, incluidas las enfermedades cardiovasculares y respiratorias.
Incluso entre las personas sin enfermedades preexistentes, la exposición prolongada a altas temperaturas sin la posibilidad de refrescarse puede provocar agotamiento por calor y golpe de calor. Estos problemas de salud pueden llegar a causar la muerte.
Las agencias estatales han estimado que enfriar las prisiones de California podría tener un costo inicial de entre 900.000 y 6.000 millones de dólares, aunque la administración Newsom se ha negado a proporcionar información detallada y ha rechazado solicitudes de entrevistas.
“Estas instalaciones quedaron exentas del estándar para el calor en interiores debido a los desafíos particulares que enfrentan las instituciones correccionales para cumplirlo”, dijo Eric Berg, subdirector de salud, investigación y estándares de Cal/OSHA, durante una reunión reciente con las partes interesadas.
Agregó que “estamos creando un estándar separado para, de alguna manera, abordar esas condiciones particulares”.
Riesgos del calor para la salud
En la actualidad, la temperatura promedio anual de California es aproximadamente 2.5 grados Fahrenheit (1.4 °C) más alta que en 1895. Al menos nueve de los diez años más cálidos de los que se tiene registro corresponden al período posterior a 2014, y los científicos proyectan que 2026 podría ser el año más caluroso hasta ahora.
Ese calentamiento, impulsado por la quema de combustibles fósiles, se ha acelerado durante las décadas transcurridas desde que se construyeron muchas de las 31 prisiones estatales para adultos de California.
Muchas de esas instalaciones se encuentran en algunas de las zonas más calurosas del estado, incluido el Valle Central y las áreas del interior del sur de California, donde las temperaturas pueden superar los 100 grados Fahrenheit (37.8 °C).
Según un informe de enero sobre medidas de enfriamiento del aire publicado por el Departamento de Correcciones y Rehabilitación de California, menos de una cuarta parte de las 791 unidades habitacionales del sistema penitenciario cuenta con algún tipo de refrigeración mecánica, como aire acondicionado.
En cambio, esas instituciones dependen de ventiladores y climatizadores evaporativos, pero las paredes de concreto sin aislamiento hacen que estas soluciones improvisadas muchas veces sean insuficientes.
“La mejor manera de describirlo es como si alguien encendiera el microondas y luego te metiera adentro”, dijo Leonard Brown, organizador comunitario de Worksafe que pasó más de 30 años encarcelado en 10 prisiones estatales, entre ellas la de Lancaster y la ahora cerrada Chuckawalla Valley State Prison, en Blythe, comunidades donde son frecuentes las temperaturas exteriores superiores a los 100 grados (38 °C).
La falta de aislamiento en los edificios dificulta mantener las temperaturas por debajo de los 89 grados Fahrenheit (31.7 °C), incluso en instalaciones que cuentan con aire acondicionado, según el Departamento de Correcciones de California.
Estas prisiones, que tienen una antigüedad promedio de 52 años, fueron construidas en su mayoría cuando “el nivel de confort de las personas encarceladas y del personal no era algo que se tuviera en cuenta ni una prioridad”, según un memorando de junio de 2025.
En 2024, el departamento contabilizó 86 días en los que las temperaturas interiores alcanzaron los 90 grados Fahrenheit (32.2 °C) o más en al menos una institución, y 46 días en los que llegaron a los 95 grados (35 °C) o más.
Los expertos en salud dicen que las personas son especialmente vulnerables al calor mientras trabajan porque no tienen control sobre el entorno que las rodea. No siempre pueden abandonar el trabajo para ir a un centro con aire acondicionado, subir la intensidad del aire acondicionado o darse una ducha, y su capacidad para protegerse del calor depende del tipo de trabajo que realizan, sus ingresos y muchos otros factores.
“Cuando trabajas en un almacén o en un campo agrícola, puede ser muy difícil irte porque necesitas el dinero para ti o para tu familia. Pero puedes hacerlo, ¿verdad? Es una opción”, se preguntó Bharat Venkat, director del UCLA Heat Lab, que estudia los efectos desiguales del calor extremo. “Si estás encarcelado, no tienen ninguna posibilidad de irte o de decir que no”.
Como los trabajadores privados de su libertad suelen ganar menos de 50 centavos por hora, podrían necesitar semanas para reunir el dinero suficiente para comprar un ventilador personal o una toalla refrescante, según un análisis de junio de 2026 realizado por el laboratorio de Venkat.
Estándares diferentes
Newsom, quien ha estado explorando la posibilidad de presentarse a la presidencia, intenta colocarse como líder en temas climáticos. En agosto presentó un plan de acción contra el calor extremo. El plan destacaba las medidas de protección contra el calor para los trabajadores en espacios cerrados adoptadas por el estado en 2024 y señalaba que se estaban elaborando normas específicas para el personal penitenciario.
“Los californianos están sintiendo los efectos del calor extremo antes, durante más tiempo y con mayor intensidad que nunca”, dijo Newsom al presentar el plan.Y agregó: “Estamos trazando el camino para el próximo capítulo de nuestro futuro más caluroso y seco”.
California se encuentra entre un puñado de estados que han buscado proteger a los trabajadores en espacios interiores y exteriores del calor extremo durante las últimas dos décadas.
Después de que varios trabajadores agrícolas murieran por causas relacionadas con el calor en 2005, California adoptó estándares de emergencia para quienes trabajan al aire libre y las convirtió en permanentes al año siguiente.
En 2024, la administración Biden propuso establecer protecciones contra el calor a nivel nacional para trabajadores en espacios interiores y exteriores, pero la administración Trump no las ha aprobado en forma definitiva.
Newsom ha enfrentado críticas de defensores de los trabajadores y expertos en salud pública por la lentitud de su administración para adoptar medidas contra el calor en espacios interiores, que tardaron aproximadamente ocho años en desarrollarse y aprobarse.
Y las protecciones para los trabajadores penitenciarios todavía están a años de distancia, ya que el cronograma “aún se está determinando”, dijo por correo electrónico MariCarmen Estudillo, portavoz de Cal/OSHA.
Las normas de 2024 exigen que los empleadores proporcionen áreas para refrescarse y adopten otras medidas de protección cuando la temperatura interior alcance los 82 grados Fahrenheit (27.8 °C).
También exigen que los empleadores mantengan tanto la temperatura interior como el índice de calor —que tiene en cuenta la humedad— por debajo de los 87 grados Fahrenheit (30.6 °C), o por debajo de los 82 grados cuando los empleados usan ropa que dificulta la disipación del calor o trabajan cerca de una fuente de calor, como un horno.
Según las normas propuestas para las prisiones, los estándares de seguridad no entrarían en vigor hasta que las temperaturas alcanzaran los 87 gradosFahrenheit (30.6 °C).
Además, los empleadores no estarían obligados a tener en cuenta el índice de calor, el calor radiante ni la humedad, factores que pueden hacer que la sensación térmica sea aún elevada.
“La temperatura por sí sola no mide con precisión qué tan peligrosas son las condiciones de trabajo en estas instalaciones”, dijo Janice O’Malley, representante legislativa de la American Federation of State, County & Municipal Employees, sindicato que representa a muchos de los trabajadores médicos y de salud mental del Departamento de Correcciones y Rehabilitación de California (CDCR), así como a empleados de centros locales de detención y de menores en todo el estado.
“El índice de calor tiene en cuenta la humedad y refleja cuánto calor siente realmente el cuerpo humano, y es increíblemente difícil refrescarse mediante la sudoración en las instalaciones correccionales donde trabaja nuestra gente”, dijo O’Malley.
Agregó que los empleados del CDCR trabajan en edificios con poca ventilación y, con frecuencia, usan ropa de protección que retiene el calor.
El CDCR rechazó las solicitudes de entrevista, pero durante una reunión en mayo, Alex Norring, subsecretario de Asuntos Legislativos, dijo que las necesidades particulares de personal de las prisiones estatales dificultarían el cumplimiento de las normas. Por ejemplo, para que los guardias puedan tomar sus descansos para refrescarse, sería necesario contar con personal adicional que los releve.
“El mayor desafío es el impacto fiscal directo, porque el personal se encarga de la vigilancia de la población encarcelada, y necesitamos asegurarnos de contar con suficiente personal para cubrir esas funciones y, al mismo tiempo, cumplir con requisito de darles los descansos para refrescarse”, dijo Norring.
La organización Chief Probation Officers of California también advirtió que establecer áreas para refrescarse en algunos centros de menores “podría requerir rediseñar los sistemas, incorporar equipos adicionales de refrigeración y utilizar unidades portátiles de aire acondicionado, que conllevan riesgos de seguridad”.
Costos poco claros
Las estimaciones del estado sobre cuánto costaría instalar sistemas de refrigeración en las prisiones estatales han variado ampliamente desde que la junta de seguridad laboral recibió su primera evaluación en 2023, cuando el costo estimado rondaba los 900.000 dólares durante el primer año y menos de 500.000 dólares anuales en los años siguientes.
Un año después, la cifra se disparó a “miles de millones de dólares”, después de que el Departamento de Finanzas del estado dijera haber recibido nuevas estimaciones del Departamento de Correcciones.
Desde entonces, el estado ha proporcionado pocos detalles y no ha aclarado cómo llegó a esos números. El Departamento de Finanzas y el CDCR rechazaron las solicitudes de Capital & Main para obtener detalles sobre las estimaciones de costos amparados en la Ley de Registros Públicos de California.
Mientras tanto, los sindicatos y defensores de la seguridad laboral sostienen que los trabajadores de las prisiones de California llevan demasiado tiempo esperando estas protecciones, mientras el estado continúa postergando la inversión necesaria.
“Están dejando desamparada a una población muy importante. Eso es muy injusto. No hay ningún argumento que lo justifique”, dijo Laura Stock, a quien Newsom removió de la Junta de Normas de Seguridad y Salud Ocupacional después de que criticara públicamente a su administración por retrasar las protecciones para los trabajadores penitenciarios.
Este artículo fue producido en colaboración con Capital & Main, una publicación de noticias de investigación independiente y sin fines de lucro con sede en California, que informa sobre desigualdad, cambio climático y otros temas.