La seguridad alimentaria se gana su lugar en la batalla electoral
La campaña previa a las elecciones de medio término se está convirtiendo, literalmente, en una pelea por la comida.
El verano estuvo marcado por un brote masivo de una enfermedad transmitida por alimentos que enfermó a miles de personas y por el retiro del mercado de decenas de miles de libras de carne importada, lo que convirtió la seguridad del suministro de alimentos del país en una conversación nacional y en una causa política.
Presentadores de programas nocturnos de televisión bromearon sobre síntomas que incluían diarrea explosiva. Como medida de precaución, cadenas de restaurantes como Chipotle y Taco Bell retiraron de sus menús lechuga, jalapeños y otros productos sospechosos. Algunos científicos especializados en seguridad alimentaria atribuyeron los brotes a recortes federales en salud pública.
En conjunto, estos acontecimientos han planteado dudas sobre si es seguro pedir una ensalada o una hamburguesa.
Los demócratas han pasado a la ofensiva, diciendo que los votantes preocupados por la seguridad alimentaria deberían sacar a los republicanos del poder en las elecciones de medio término. La administración Trump ha respondido acusando a los demócratas de alarmar con este tema para obtener rédito político.
La disputa política refleja el impacto que los brotes a gran escala han tenido en la percepción pública. Desde hace tiempo, a los votantes en las elecciones de medio término les preocupan cuestiones que afectan directamente sus bolsillos, como el precio de los alimentos, pero la ola de productos retirados del mercado ha hecho que también se preocupen por si los alimentos que compran son seguros, y los líderes políticos están prestando atención.
El brote de ciclospora vinculado a la lechuga provocó casi 20.000 casos de enfermedad confirmados por laboratorio entre mayo y agosto, frente a 1.180 casos durante el mismo período de 2025, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Esto lo convierte en el mayor brote registrado de este parásito.
“Una de las razones por las que la seguridad alimentaria está en las noticias este año, y por la que la gente está justificadamente preocupada, es la combinación de restaurantes muy conocidos y la cantidad absolutamente colosal de personas enfermas”, dijo Teresa Murray, directora de defensa del consumidor del U.S. Public Interest Research Group (PIRG), una organización de defensa de los consumidores, refiriéndose a un reciente brote de ciclosporiasis. “Son miles de personas. Eso hace que se sienta más real”.
Los datos muestran que en lo que va de 2026 se han producido alrededor de 200 retiros de alimentos del mercado, una cifra aproximadamente similar a la registrada en esta misma época el año pasado, según datos de PIRG.
Siguiendo a las cifras
La mayoría de los votantes registrados tiene poca o ninguna confianza en la supervisión gubernamental de la seguridad alimentaria, y los demócratas son mucho más propensos que los republicanos a dudar de las protecciones existentes, según una encuesta de julio de Quinnipiac University. El 94% de los adultos estadounidenses dijo estar preocupado por la frecuencia de los retiros de alimentos del mercado en una encuesta de GS1 US, una organización de estándares de datos.
La proporción de consumidores que están totalmente de acuerdo con que el sistema alimentario estadounidense produce alimentos seguros para el consumo cayó a alrededor del 30% en agosto, frente al 40% en noviembre, según datos de encuestas publicados en septiembre por la universidades de Illinois y Purdue.
Los demócratas han aprovechado la oportunidad para reiterar sus críticas a los recortes presupuestarios y las prioridades del presidente Donald Trump.
El Comité Nacional Demócrata publicó recientemente en las redes sociales una lista de alimentos retirados del mercado y calificó al secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., de “completo desastre”, pidiendo su renuncia.
“Trump está desmantelando nuestro gobierno, y eso está perjudicando a la gente”, publicó el 2 de septiembre en X la senadora Elizabeth Warren (demócrata de Massachusetts), y agregó: “Recortes a las agencias de seguridad alimentaria → brote de ciclospora”. Apenas unas semanas antes, había escrito a Kennedy exigiendo respuestas por lo que describió como la “respuesta fallida” de la administración y su relación con contribuciones políticas.
El representante Gabe Amo (demócrata de Rhode Island) publicó el 5 de septiembre en X: “Estoy pidiendo a Trump que deje de desmantelar la FDA y restablezca a sus inspectores. Merecemos alimentos seguros”.
La campaña de la representante Judy Chu (demócrata de California) publicó ese mismo día en X: “Trump está recortando el financiamiento y el personal de seguridad alimentaria, y este verano hemos visto demasiados retiros de alimentos del mercado”.
Pero la cantidad de retiros no cuenta toda la historia.
Aunque los retiros no han aumentado notablemente este año en comparación con 2025, sí lo han hecho si se observa un período más amplio. En 2025, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) registraron 320 retiros de alimentos, frente a 296 en 2024, según PIRG.
La cantidad total de retiros aumentó un 21% entre 2021 y 2025, según un análisis de Trace One, una empresa que ofrece software de orientación regulatoria. Gran parte del incremento se debió a un aumento de los retiros de Clase I, considerados de máxima prioridad porque los productos pueden provocar enfermedades graves o la muerte.
Sin embargo, las cifras de retiros pueden resultar engañosas. Para empezar, las agencias federales no hacen públicos todos los retiros, especialmente cuando los productos ya no se encuentran en el mercado. Los propios datos también pueden ser difíciles de interpretar porque un solo alimento contaminado puede generar múltiples retiros si se utiliza como ingrediente en alimentos procesados u otros productos.
Los epidemiólogos dicen que una medida mucho más precisa es la cantidad de personas que se enferman. Y el brote multiestatal de ciclospora de este verano fue excepcional: afectó a personas en 21 estados.
En cuanto a la contaminación bacteriana de los alimentos —que es más frecuente e incluye E. coli, listeria y salmonela—, la tendencia general apunta a brotes en los que se enferman menos personas. Algunos expertos en seguridad alimentaria consideran que es una señal alentadora, aunque los CDC estiman que cada año unas 48 millones de personas en Estados Unidos padecen enfermedades transmitidas por alimentos.
“Eso indica que estamos detectando más brotes, y que los encontramos cuando todavía son más pequeños, limitando la posibilidad de que se vuelvan más grandes”, dijo Craig Hedberg, profesor de salud pública de la Universidad de Minnesota y experto en vigilancia de seguridad alimentaria.
Aun así, la percepción de que el suministro de alimentos es más riesgoso ha sido suficiente para encender la disputa política.
La FDA afirmó recientemente en X que los retiros del año fiscal 2026 se encuentran entre los niveles más bajos registrados en más de una década y escribió: “No crean en las noticias falsas”. La publicación incluyó un gráfico que mostraba una disminución de los retiros, de casi 4.000 en el año fiscal 2013 a 1.836 en 2026.
Ese mismo día, Calley Means, asesor principal del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), reforzó esa afirmación al publicar en X que Kennedy está haciendo un trabajo tan bueno que operadores demócratas están atacando a la FDA por hacer su trabajo al retirar productos.
“Es lógico que estos ataques cínicos y deshonestos sean lo único que les queda a estos influencers”, escribió.
Pero algunos expertos en seguridad alimentaria cuestionan esas cifras y señalan que los retiros totales de la agencia abarcan una variedad de productos. El recuento también incluye medicamentos y dispositivos médicos, según un análisis de los datos publicados realizado por Susan Mayne, quien dirigió el Center for Food Safety and Applied Nutrition de la FDA entre 2015 y 2023.
Algunos expertos en seguridad alimentaria sostienen que es engañoso insinuar que han disminuido los retiros relacionados con la seguridad alimentaria si los datos utilizados para respaldar esa afirmación incluyen retiros de productos que no son alimentos.
“Esta afirmación del HHS parece estar basada en datos incorrectos”, dijo Mayne en LinkedIn.
Es mucho más que retiros de alimentos
La seguridad alimentaria ha ocupado ocasionalmente un lugar central en la política. En 1993, por ejemplo, un brote de E. coli vinculado a restaurantes de comida rápida Jack in the Box llevó al presidente Bill Clinton, que acababa de asumir, a incluir el tema en la agenda de su primera reunión de gabinete. Su administración terminó adoptando un nuevo enfoque centrado en prevenir las enfermedades transmitidas por alimentos, al que se atribuye una reducción drástica de las infecciones por E. coli.
Ahora, la preocupación por la seguridad alimentaria ha cobrado especial fuerza, dicen líderes de salud pública, porque la administración se presenta como defensora de la seguridad mientras reduce personal y financiamiento de las agencias federales responsables de la vigilancia y las inspecciones.
“Hay un nivel de hipocresía por parte de la administración cuando promete hacer que nuestros alimentos sean más seguros y luego desmantela las agencias y los programas que detectan y previenen los brotes”, dijo Sarah Sorscher, directora de asuntos regulatorios del Center for Science in the Public Interest.
La FDA sigue contando con el personal necesario para investigar brotes, y ningún investigador de la FDA se vio afectado por los cambios de personal o las reducciones de plantilla, dijo por correo electrónico Grace Davis Jamison, vocera del HHS.
El laboratorio de los CDC que apoya las investigaciones de brotes transmitidos por alimentos tampoco se vio afectado por las reducciones de personal, dijo. La agencia mantiene además un equipo dedicado a investigar estos brotes y a trabajar estrechamente con los departamentos de salud estatales y locales.
“La administración Trump ha dado una respuesta sólida a cada brote, trabajando estrechamente con los departamentos de salud de los 50 estados y liderando la respuesta de salud pública mediante la rápida identificación de las fuentes conocidas y proporcionando a los estadounidenses la información que necesitan para protegerse”, dijo Davis Jamison.
Las iniciativas de la administración podrían debilitar las protecciones de seguridad alimentaria. A fines de agosto, Trump dijo que tomaría medidas para facilitar que las pequeñas operaciones ganaderas sacrifiquen y procesen su propia carne, lo que generó preocupación entre expertos en seguridad alimentaria de que el cambio pudiera permitir la entrada al sistema alimentario de carne de res que no haya sido inspeccionada adecuadamente.
Trump también anunció que Estados Unidos importaría más carne de res de Argentina y Brasil, a pesar de las preocupaciones sobre las inspecciones y la seguridad. La Unión Europea ha implementado una prohibición a las importaciones de carne vacuna brasileña debido al incumplimiento de normas de seguridad alimentaria y del uso de antibióticos.
La administración anuló una norma propuesta durante la era Biden que habría impedido la venta de pavo y pollo crudos con altos niveles de salmonela. También anunció que retrasaría el cumplimiento de una norma que exige a supermercados y empresas rastrear los alimentos a lo largo de sus cadenas de suministro, lo que permite retirarlos rápidamente en caso de contaminación. La implementación, prevista originalmente para el 20 de enero de este año, pasaría a julio de 2028.
Las medidas se tomaron después de escuchar las preocupaciones de las partes interesadas sobre el tiempo necesario para cumplir con las normas, dijo Davis Jamison.
Algunos expertos en seguridad alimentaria dicen que la administración debería hacer más para prevenir las enfermedades transmitidas por alimentos y sostienen que no destinar más recursos a prevenir estos problemas dificulta la campaña de Kennedy para alentar a la población a consumir más alimentos frescos.
De hecho, casi la mitad de los consumidores modificó sus hábitos respecto de los alimentos que compraba y el 40% cambió sus compras en restaurantes durante el último mes debido a preocupaciones por las enfermedades transmitidas por alimentos, según la encuesta de la University of Illinois y Purdue University.
La preocupación por la exposición a enfermedades transmitidas por alimentos a través de verduras frescas aumentó en agosto en comparación con las respuestas de los dos años anteriores.
“Si quieres que la gente coma alimentos reales, frutas y verduras frescas, tienen que ser seguros”, dijo Sandra Eskin, directora ejecutiva de Stop Foodborne Illness, una organización de salud pública sin fines de lucro. “En cambio, hemos tenido agricultores arando campos para enterrar sus cultivos porque la gente no está comprando lechuga”.