Años después de dejar de fumar, una prueba de cáncer de pulmón le salvó la vida

Available in English
(warodom changyencham/Getty Images)

Dennis Schmidt comenzó a fumar cuando era adolescente, en una época en que era algo tan común que su escuela secundaria católica tenía un área al aire libre designada como “zona para fumadores seniors”, para los estudiantes que cursaban el último año. Durante casi 40 años, fumó una cajetilla de cigarrillos mentolados por día.

Como enfermero en el Centro Médico de la Universidad de Cincinnati y ex paramédico de la Fuerza Aérea, sabía que fumar era una mala idea. “Intenté dejarlo un par de veces y fracasé estrepitosamente”, dijo Schmidt, quien ahora tiene 75 años.

Recién en 2007 logró dejar el cigarrillo, con la ayuda de un medicamento de venta bajo receta que acababa de ser aprobado y que reducía las ansias de fumar. “Lo dejé y nunca volví a fumar”, dijo.

A pesar de sus años como profesional de salud, Schmidt no sabía que ya existían pruebas de detección del cáncer de pulmón para fumadores y ex fumadores. El influyente Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos, un panel independiente de expertos, las recomendó por primera vez en 2013.

Además, dijo, “pensé que, después de tantos años sin fumar, ya estaba fuera de peligro”.

Pero en 2021, durante su visita anual de bienestar de Medicare, su médico de atención primaria repasaba una lista de preguntas y le preguntó si estaría dispuesto a hacerse una tomografía computarizada para detectar cáncer de pulmón. Schmidt aceptó.

Unos días después, los resultados aparecieron en el portal para pacientes: adenocarcinoma.

“Fue impactante leer esas palabras”, recordó Schmidt. “Sabía lo que significaban: cáncer”.

A pesar de la marcada disminución del tabaquismo, el cáncer de pulmón sigue siendo la principal causa de muerte por cáncer en Estados Unidos, con unas 125.000 muertes estimadas para este año, muchas más que las causadas por los cánceres de colon, mama o próstata.

Sin embargo, en 2024, entre los pacientes que reunían los requisitos para hacerse pruebas de detección de cáncer de pulmón, solo alrededor de una cuarta parte —o incluso menos, dependiendo de los datos analizados por los investigadores— estaba al día con las tomografías anuales recomendadas.

“Es una cifra terriblemente baja, especialmente teniendo en cuenta lo mortal que es el cáncer de pulmón”, dijo Chi-Fu Jeffrey Yang, cirujano torácico de Mass General Brigham y autor principal de un editorial reciente publicado en JAMA sobre las tasas de detección.

Los pacientes mayores de 65 años tenían más probabilidades que las personas más jóvenes de estar al día con estos estudios. Aun así, solo alrededor de un tercio se hacía las pruebas con regularidad, una proporción mucho menor que la registrada para otras pruebas de detección de cáncer. Schmidt, por ejemplo, se había sometido diligentemente durante años a colonoscopías y pruebas para detectar el cáncer de próstata.

Los datos de registros nacionales muestran que los adultos mayores enfrentan un riesgo mucho mayor de cáncer de pulmón. “La edad es un factor de riesgo para el cáncer en general”, señaló Priti Bandi, epidemióloga de la Sociedad Americana contra el Cáncer. Pero las personas mayores también pueden acumular más años como fumadoras. Aproximadamente una quinta parte de los casos de cáncer de pulmón ocurre en personas que nunca fumaron, pero fumar sigue siendo la causa más común, “incluso si la exposición ocurrió a una temprana edad”, dijo Bandi.

Se ha demostrado que las pruebas de detección salvan vidas. En 2011, un histórico ensayo clínico demostró que la detección anual mediante tomografías computarizadas de dosis baja reducía las muertes por cáncer de pulmón en un 20% en comparación con las radiografías de tórax utilizadas en el pasado. Ese estudio llevó a la recomendación inicial del grupo de trabajo.

Ensayos europeos más recientes han encontrado reducciones mucho mayores. En 2019, investigadores italianos informaron que, después de 10 años, los pacientes que habían participado durante seis años en un programa de detección tuvieron una disminución del 39% en las muertes por cáncer de pulmón en comparación con quienes no se habían hecho estas pruebas.

Entonces, ¿por qué las pruebas de detección siguen utilizándose tan poco? “La detección del cáncer de pulmón es muy sencilla: es una tomografía que dura dos minutos”, dijo Yang. “Ni siquiera hay que ponerse una bata”.

Una explicación es que determinar quién reúne los requisitos puede ser complicado. En una revisión de sus recomendaciones de 2021, el grupo de trabajo recomendó las pruebas para quienes: a) tienen entre 50 y 80 años; b) tienen antecedentes de tabaquismo de “20 cajetillas-año”; y c) fuman actualmente o dejaron de hacerlo en los últimos 15 años.

Tanto los pacientes como los médicos tienen dificultades con estos criterios. ¿Qué significa “paquetes-año”? Es una medida de cuánto fumó una persona a lo largo del tiempo. Fumar un paquete al día durante 20 años equivale a 20 paquetes-año; lo mismo que fumar medio paquete diario durante 40 años.

Calcular esa cifra lleva tiempo y puede ser “difícil”, dijo Teva Brender, médica del Centro Médico de Asuntos de Veteranos de San Francisco y coautora de un artículo publicado en JAMA Internal Medicine sobre la detección del cáncer de pulmón. “Una persona puede fumar un paquete por día, después reducir a medio paquete durante dos años y luego dejar de fumar. Y más tarde volver a empezar”.

El estigma asociado con el tabaquismo probablemente también influye y, en ocasiones, hace que los pacientes se muestren reacios a revelar que consumen tabaco. “Algunas personas culpan a los pacientes con cáncer de pulmón: ‘Tú mismo te provocaste esto porque fumabas’”, dijo Yang. Las tasas de detección también varían según el estado y la cobertura de salud.

Sin embargo, los avances en el tratamiento del cáncer de pulmón, incluidos los procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos y robóticos y las terapias farmacológicas cada vez más eficaces, hacen que un diagnóstico “ya no sea una sentencia de muerte”, dijo Bandi. “La tasa de supervivencia ha mejorado drásticamente”.

Más del 80% de los pacientes diagnosticados en las etapas más tempranas de la enfermedad sobreviven cinco años o más, aunque la supervivencia disminuye considerablemente en los cánceres más avanzados. Y las pruebas de detección aumentan las probabilidades de encontrar el cáncer en una etapa temprana.

Frustrados porque una herramienta que podría salvar vidas siga utilizándose tan poco, algunos médicos y organizaciones están pidiendo cambios en las recomendaciones del Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos, que determinan la cobertura de Medicare —la cobertura de Medicaid varía según el estado— y de muchas aseguradoras privadas. “Las pautas de detección son demasiado restrictivas”, apuntó Yang.

La Sociedad Americana Contra el Cáncer y la Red Nacional Integral del Cáncer (National Comprehensive Cancer Network) eliminaron de sus pautas el requisito de los 15 años, lo que permitiría que los pacientes pudieran hacerse la prueba independientemente del tiempo transcurrido desde que dejaron de fumar.

“Estábamos excluyendo a personas de las pruebas de detección en un momento en que su riesgo seguía aumentando”, afirmó Robert Smith, experto en detección de cáncer de la sociedad. Él y sus colegas han instado al grupo de trabajo a eliminar también el requisito de los 15 años y presentaron datos para respaldar su posición.

La red oncológica fue aún más lejos: eliminó tanto el requisito de los 15 años como el de paquetes-año y propuso realizar pruebas de detección a cualquier persona que haya fumado durante 20 años.

El grupo de trabajo, que ha sufrido la presión del secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., no respondió al análisis de la Sociedad Americana Contra el Cáncer. Tampoco respondió a los correos electrónicos de una periodista que preguntó si planeaba revisar sus recomendaciones sobre la detección del cáncer de pulmón.

Ampliar los criterios para que más personas puedan hacerse las pruebas de detección también podría tener desventajas. Algunas tomografías revelarán anomalías que finalmente no resultarán ser cáncer de pulmón, pero que requerirán estudios adicionales —o, en casos poco frecuentes, biopsias— y pueden generar una ansiedad considerable. Además, aunque se utilicen tomografías de dosis baja, las pruebas repetidas implican cierta exposición a la radiación.

Por otra parte, un estudio reciente mostró que, entre los adultos mayores diagnosticados con cáncer de pulmón metastásico, menos de la mitad recibe tratamiento. “Si el objetivo de salud pública es reducir las muertes por cáncer de pulmón mediante las pruebas de detección, esto solo funciona si se trata a las personas que se identifican”, dijo Steven Woloshin, investigador del Instituto Dartmouth de Política de Salud y Práctica Clínica.

Para Schmidt, sin embargo, la detección y el tratamiento funcionaron como se esperaba. La masa encontrada durante su prueba de detección de 2021, diagnosticada como cáncer de pulmón en etapa 1, llevó a que se sometiera a una cirugía robótica en el Centro Oncológico de la Universidad de Cincinnati para extirparle el lóbulo superior del pulmón derecho.

Después tuvo tomografías de seguimiento cada seis meses y, más tarde, una vez al año, hasta que un estudio realizado en 2025 reveló un pequeño nódulo en el lóbulo inferior: otro cáncer en etapa 1. Una nueva cirugía permitió extirpar también ese nódulo. Schmidt ahora toma diariamente un medicamento anticancerígeno dirigido, como parte de un tratamiento de tres años, mientras continúa realizándose estudios de seguimiento periódicos.

“Funcionó como se suponía que debía funcionar”, dijo Schmidt sobre la prueba de detección. “Me siento bendecido”. Cuida sus extensos jardines en Bright, Indiana, vuela cometas y va de campamento con sus nietos. Todavía trabaja varios turnos al mes como paramédico del departamento de bomberos.

Sin embargo, los expertos advirtieron que las pruebas de detección y el tratamiento del cáncer de pulmón no pueden sustituir los beneficios de dejar de fumar —o de nunca haber comenzado—. “El riesgo disminuye cuanto más tiempo pasa desde que una persona deja los cigarrillos”, dijo Woloshin. “Pero no llega a cero”.

The New Old Age se produce a través de una colaboración con The New York Times.

Temas relacionados

AgingNoticias En EspañolCancerPreventive ServicesTobaccoOhio

Más para KFF Health News