Hospitales dicen haber encontrado la forma para ayudar a reducir riesgos postparto: brazaletes
Hospitales de todo Estados Unidos están intentando reducir las muertes maternas y las complicaciones posteriores al embarazo utilizando una herramienta muy sencilla: una pulsera de silicona con la inscripción “Di a luz”.
Estas pulseras forman parte de una iniciativa cada vez más extendida que fue lanzada por primera vez por ECU Health, en Carolina del Norte, cuando el Congreso buscaba responder a la crisis de mortalidad materna, que se agravaba durante la pandemia de covid.
Desde 2021, casi 50 hospitales de ese estado y el departamento estatal de salud comenzaron a distribuir estas pulseras para ofrecer a las madres y a los profesionales de salud un recordatorio visible de los riesgos potencialmente mortales que existen después del parto.
El departamento de salud de Connecticut, grandes sistemas hospitalarios de Arkansas, Georgia y Mississippi, y hospitales de al menos otros 24 estados también han iniciado el programa.
Las pulseras buscan alertar a los trabajadores de emergencias sobre los riesgos del período posparto, garantizar una mejor atención y ayudar a reducir las tasas de mortalidad materna en Estados Unidos, donde casi el 70% de las muertes relacionadas con el embarazo ocurren después del día del parto y cerca del 40% suceden después de las seis semanas posteriores al nacimiento.
Este año, Carolina del Norte planea ampliar la iniciativa utilizando parte de los 213 millones de dólares que recibió a través del Programa de Transformación de la Salud Rural, una disposición de la ley fiscal del presidente Donald Trump, conocida como One Big Beautiful Bill Act.
Tamika Auguste, médica y presidenta de la junta directiva de la fundación del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, elogió las pulseras como una herramienta útil “para aumentar la concientización y la educación sobre la salud posparto”. Sin embargo, ella y otros especialistas en salud materna señalaron que campañas como esta representan solo una parte de lo necesario para enfrentar la crisis más amplia de mortalidad materna en Estados Unidos.
También destacaron que la creciente popularidad de las pulseras coincide con la entrada en vigencia de la ley fiscal de 2025 impulsada por Trump que, según un análisis de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), reducirá el gasto de Medicaid en más de 900.000 millones de dólares durante los próximos diez años. Medicaid, el programa conjunto federal-estatal que brinda cobertura médica a personas y familias de bajos ingresos, financia al menos el 40% de los partos en el país.
Elisabeth Wright Burak, investigadora de políticas públicas del Centro para Niños y Familias de la Universidad Georgetown, afirmó que esta ley está frenando el impulso que los estados habían logrado en materia de atención materna desde 2022. Ese año, el Congreso permitió que los estados ampliaran la cobertura posparto de Medicaid de 60 días a un año, una medida que casi todos los estados adoptaron.
Ahora, a medida que los estados buscan maneras de enfrentar las pérdidas de financiamiento en Medicaid, esas ampliaciones podrían quedar en riesgo, dijo Burak. “No hay duda de que la esta ley amenaza con hacer retroceder el reloj en materia de salud materna”, agregó.
Un informe que Burak elaboró con otros colegas en julio advirtió que, con la nueva ley, las pacientes en el período posparto enfrentan nuevas preocupaciones, además de los recortes a Medicaid.
Según el informe, los estados también están implementando sistemas que podrían no identificar adecuadamente a las mujeres inscriptas en Medicaid que están embarazadas y en el período posparto. Aunque ellas deberían estar exentas de los nuevos requisitos laborales establecidos por la ley, la falta de identificación podría hacer que por error perdieran su cobertura.
Mortalidad materna
Las tasas de mortalidad materna en Estados Unidos han aumentado y disminuido durante los últimos siete años. En 2024 se registraron 649 muertes maternas, según los datos más recientes de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).
Tennessee registró la tasa de mortalidad materna más alta del país entre 2020 y 2024, con aproximadamente 42 muertes por cada 100.000 nacimientos, de acuerdo con un análisis de datos de los CDC realizado por el Servicio de Investigación del Congreso. Carolina del Norte registró alrededor de 29 muertes por cada 100.000 nacimientos, frente a un promedio nacional de 23.
En su solicitud para el Programa de Transformación de la Salud Rural, este estado afirmó que la iniciativa de los brazaletes “Di a luz” redujo en casi un tercio los reingresos hospitalarios posparto en el ECU Health Medical Center de Greenville, aunque no ofreció detalles.
En sus campañas promocionales, algunos hospitales han asegurado que las pulseras pueden salvar vidas, aunque muchas iniciativas son recientes y su impacto aún no ha sido evaluado científicamente.
“Se necesita más investigación para confirmar de manera concluyente los resultados de este tipo de iniciativas”, afirmó Hannah Jones, vocera del Departamento de Salud de Carolina del Norte.
Después del parto, los hospitales entregan la pulsera a las pacientes y les piden que la usen durante varias semanas o meses, con la esperanza de que les recuerde consultar a un médico si presentan dolor en el pecho, dolores de cabeza o sangrado. La pulsera recuerda a la famosa pulsera amarilla Livestrong, creada por la fundación del ciclista Lance Armstrong como parte de una campaña de concientización sobre el cáncer.
Además, una enfermera conversa con las pacientes sobre los riesgos del período posparto y les entrega folletos y guías sobre el cuidado del recién nacido y de ellas mismas.
“La pulsera es simplemente un recordatorio de que ‘Recibí información y educación'”, explicó Jessica Noble, enfermera de ECU Health y creadora de la iniciativa.
También pretende alertar a los equipos de emergencias y a otros profesionales sanitarios de que una mujer ha dado a luz recientemente para que consideren posibles complicaciones posparto, como presión arterial baja, hemorragias o infecciones.
Diversos estudios muestran que el personal de los departamentos de emergencia y de los servicios médicos de urgencia no siempre cuenta con la capacitación suficiente para reconocer estas complicaciones, lo que puede resultar peligroso cuando estas pacientes llegan a una sala de emergencias.
Las pulseras posparto ganaron popularidad en todo el país gracias a campañas de sensibilización impulsadas por redes sociales y reportajes en noticieros. En fotografías y videos promocionales, madres recientes aparecían luciendo la pulsera y elogiándola como un símbolo para celebrar el nacimiento de sus hijos.
Algunas mujeres que atravesaron partos traumáticos o enfrentaron problemas de salud mental la percibieron de otra manera.
“Hay tantos riesgos”
Alexandra Mellon dio a luz el año pasado. Su hija nació muerta.
Devastada, buscó ayuda de un terapeuta, donó su leche materna e intentó encontrar algún sentido a lo ocurrido. Durante un año se sintió aislada, dijo, en parte porque muchas personas simplemente no saben qué decir ante semejante tragedia.
Mellon considera que llevar una de estas pulseras hubiera sido un doloroso y constante recordatorio de su pérdida.
Actualmente trabaja como doula en Asheville, Carolina del Norte. Cree que lo que más necesitan las madres recientes es acompañamiento y apoyo emocional. La pulsera podría ayudar a promover ese apoyo en algunas pacientes, dijo, pero no es para todas. “Hay tantos riesgos que, de repente, casi te vuelves invisible”, afirmó.
Según los CDC, más del 80% de las muertes relacionadas con el embarazo podrían prevenirse.
En marzo, los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) publicaron directrices, desarrolladas durante la administración Biden, en las que instaban a los hospitales a mejorar sus protocolos en los departamentos de emergencia para detectar complicaciones posparto y evaluar sus resultados comparándolos con datos estatales y nacionales sobre salud materna.
Sin embargo, esos esfuerzos enfrentaron una amenaza importante el año pasado cuando la administración Trump propuso eliminar el financiamiento de los CDC destinado a recopilar datos estatales sobre mortalidad materna en su proyecto de presupuesto para 2026. Aunque el Congreso rechazó ese recorte, la administración de todos modos despidió a parte del personal encargado de hacer el seguimiento a la salud de las pacientes después del parto.
La administración Trump volvió a intentar recortar 113,5 millones de dólares destinados a la investigación sobre salud materna de los CDC en su propuesta presupuestaria para 2027. En cambio, el Congreso ha propuesto aumentar esos recursos hasta los 115,5 millones de dólares.
Sin más estudios, sigue siendo incierto qué tan efectivas son las pulseras para motivar a las pacientes posparto a buscar atención médica cuando la necesitan.
Un relevamiento realizado en el Reino Unido sobre campañas masivas de salud pública —como las destinadas a prevenir el consumo de sustancias de riesgo o a fomentar la actividad física— concluyó que estas iniciativas no modificaron significativamente el comportamiento de la población.
Otro estudio encontró que la campaña estadounidense “Back to Sleep”, que educa a los padres sobre prácticas seguras para dormir a los bebés, redujo drásticamente durante varios años las tasas de síndrome de muerte súbita del lactante tras su lanzamiento en 1994, aunque esos avances se estancaron a comienzos de la década de 2000.
En 2020, los CDC lanzaron una campaña similar llamada “Hear Her”, orientada a ayudar a las mujeres a expresar sus preocupaciones cuando sentían que algo no estaba bien después del parto.
Años después, los propios CDC publicaron un estudio sobre esa campaña en el que concluyeron que “tuvo la consecuencia no deseada de dar la impresión de que la responsabilidad de hablar era de las personas embarazadas o en período posparto”.
El ECU Health Medical Center creó la iniciativa de las pulseras en 2021 y publicó un estudio dos años después. En él, los autores señalaron que la tasa de reingresos relacionados con el embarazo en el hospital de Greenville disminuyó un 0,77%. Atribuyeron ese cambio a “la educación proporcionada a las pacientes, sus familiares y el personal médico” como parte de la iniciativa, sin ofrecer mayores detalles.
Campañas como “Di a luz” están lejos de ser la solución definitiva para la mortalidad materna, reconoció Noble, creadora de la iniciativa y autora principal del estudio de ECU Health.
“Si tuviera una varita mágica”, dijo, “Carolina del Norte no solo tendría una mejor atención posparto, sino que también abordaría las causas profundas de las complicaciones del embarazo. Pero no la tengo y no puedo cambiar un sistema entero de la noche a la mañana”.