Miembros de una iglesia discrepan en política, pero juntos están eliminando deudas médicas
WINSTON-SALEM, Carolina del Norte — Algunos temas, como la inmigración o los préstamos estudiantiles, son demasiado polémicos como para unir a toda la Iglesia Morava Trinity.
“Tenemos una amplia variedad de creencias políticas”, explicó el reverendo John Jackman, quien dirige esta iglesia de ladrillo rojo de 114 años de antigüedad, ubicada cerca de las antiguas fábricas textiles de Winston-Salem. Republicanos conservadores se sientan junto a demócratas liberales. Simpatizantes del presidente Donald Trump conviven con algunos de sus más férreos críticos. “Definitivamente somos una congregación púrpura”, afirmó Jackman.
Pero hace cuatro años, cuando Jackman propuso una nueva misión para la iglesia, destinada a aliviar la deuda médica de los residentes del área de Winston-Salem, no hubo objeciones.
“Es el dinero que he recaudado con más facilidad en mi vida”, dijo. “Todo lo que hago es contarle a la gente lo que estamos haciendo y me extienden un cheque”.
Pocos temas han sido tan explosivos políticamente en los últimos años como la atención médica, enfrentando a demócratas y republicanos en intensos debates sobre la Ley de Cuidado de Salud A Bajo Precio (ACA), Medicaid y otros temas polémicos.
Sin embargo, movidos por la sensación de que las deudas médicas que enfrentaban sus vecinos eran profundamente injustas, los miembros de Trinity Moravian, independientemente de sus posturas políticas, comenzaron a donar cheques de $25 o $50 para ayudar a pagar esas cuentas.
Con ello, contribuyeron a impulsar un movimiento de iglesias en todo el estado y el país, e inspiraron a funcionarios del gobierno de North Carolina a abordar el problema de la deuda médica. La iniciativa incluso recibió elogios del presentador de radio conservador Glenn Beck.
El éxito de esta pequeña iglesia también puso de relieve uno de los escasos consensos en el debate sobre la salud en Estados Unidos: la ansiedad y frustración generalizadas por la cantidad de pacientes que terminan endeudados.
A principios de este año, Trinity concluyó su octava campaña para eliminar deudas médicas, parte de lo que la iglesia llama su Proyecto Jubileo de la Deuda. Esta última campaña recaudó más de $17.000, lo que permitió cancelar más de $2.2 millones en deudas. La deuda médica puede comprarse por centavos por cada dólar adeudado porque los acreedores creen que la mayoría de esas cuentas nunca serán pagadas.
A nivel nacional, se estima que 100 millones de personas tienen algún tipo de deuda relacionada con la atención médica. Más de la mitad de los adultos estadounidenses han tenido este tipo de deuda en algún momento de sus vidas.
En la Iglesia Morava Trinity, que cuenta con unos 200 miembros, no fue difícil encontrar historias de facturas médicas abrumadoras.
“Veo a personas endeudarse cada minuto de cada día”, describió Catherine Coe, quien trabaja en el departamento de contabilidad de un sistema hospitalario. “Todos estamos a una sola factura médica de la ruina financiera”.
Coe creció acudiendo a Trinity con su abuela. Ya adulta, se alejó de la iglesia, pero el año pasado se reincorporó a la congregación. Coe, que se define a sí misma como conservadora, votó a Trump.
Terri Mabe, que asiste a Trinity desde hace décadas, se encuentra en el extremo opuesto de la división política que vive el país. Explicó que no soporta al presidente porque, en su opinión, “nunca mostró una preocupación real por la gente de este país”.
Mabe, de 70 años, también ha visto de cerca el impacto de la deuda médica. Antes trabajaba en la industria de la construcción.
“Entre un proyecto y otro, muchas veces te quedas sin trabajo”, explicó. “Y entonces te enfermas. Lo siguiente que sabes es que debes $5,000 o $10,000 que no puedes pagar. Apenas puedes cubrir los gastos de tu casa. Entonces te dices: ‘No puedo pagarlo. ¿Qué hago ahora?’”.
Tanto Coe como Mabe coinciden en que las diferencias partidistas no importan en este tema.
“No existe una división política cuando se trata de deuda médica”, señaló Coe. “Es algo que nos une a todos”.
Jackman contó que tuvo la idea de actuar frente a la deuda médica durante la pandemia, cuando un número creciente de personas acudía a la iglesia en busca de ayuda.
“Escuchaba que no podían pagar la factura de la electricidad porque habían pasado unos días en el hospital, después recibían una cuenta enorme y todo empezaba a acumularse”, recordó. “Y empecé a escuchar esa historia una y otra y otra vez”.
Jackman conoció entonces a una organización sin fines de lucro llamada Undue Medical Debt, que compra cuentas médicas impagas a hospitales y agencias de cobranza para luego eliminarlas.
La primera campaña de la iglesia, en 2022, tenía como objetivo recaudar $5,000 para cancelar alrededor de $500,000 en deuda médica de residentes del vecino condado de Forsyth. Alcanzaron la meta en apenas seis semanas, impulsados principalmente por donaciones inferiores a $50.
Jackman, que ha sido pastor durante más de cuatro décadas, atribuye parte del éxito a la filosofía de la iglesia.
“Una de nuestras ideas es que no podemos arreglarlo todo, pero sí debemos arreglar lo que podamos en el lugar donde estamos plantados”, señaló.

Los miembros de Trinity, independientemente de su filiación política, también coinciden en que hay algo que no funciona en un sistema que empuja a las personas enfermas al endeudamiento.
Paul Sluder, de 78 años, que no se identifica con ningún partido político, trabajó durante años para una cooperativa de crédito. Antes de jubilarse, se dedicó a cobrar deudas.
La mayoría de las personas, dijo, quería pagar lo que debían. Pero cuando enfermaban, muchas veces no tenían otra opción que endeudarse.
“Es algo sobre lo que prácticamente no tienes control. Tienes que cuidar de ti mismo o de tus seres queridos”, señaló Sluder. “Es increíblemente injusto y creo que el sistema no funciona como debería”.
Las encuestas sugieren que existe un amplio consenso respecto de la deuda médica.
En una encuesta realizada en 2025 para Undue Medical Debt, más del 75% de republicanos y demócratas dijeron que las agencias de cobranza no deberían poder embargar salarios para cobrar deudas médicas. Y en los últimos años, medidas bipartidistas para ampliar las protecciones frente a estas deudas han sido aprobadas tanto en estados demócratas como republicanos.
Coe, republicana, afirmó que apoyaría incluso mayores límites a la cantidad de deuda médica que una persona puede acumular.
“¿Por qué no podemos establecer un límite máximo para la deuda médica y, una vez superado, simplemente cancelar o perdonar el resto?”, preguntó.
Cuando se completó la última campaña, Trinity organizó una ceremonia especial con la ayuda de niños de un grupo local de Scouts.
Jackman se colocó frente a la congregación sosteniendo una hoja de papel con una larga lista de nombres: personas del condado cuya deuda había sido comprada y cancelada por la iglesia.
“En este día de Jubileo”, anunció Jackman, “actuamos para perdonar las deudas de muchos de nuestros vecinos, así como Dios ha perdonado nuestras deudas”.
Mientras la congregación permanecía de pie, Jackman tomó un encendedor y quemó la lista de los 1.631 nombres. El papel fue consumido por las llamas amarillas. Los Scouts lanzaron cañones de confeti. El coro cantó y la congregación estalló en aplausos y vítores.
Después, los miembros de la iglesia bajaron al sótano para compartir un almuerzo de espaguetis servido por los Scouts.
Al reflexionar sobre las celebraciones del día, muchos miembros de la congregación dijeron que esperaban que su trabajo para eliminar la deuda médica pudiera inspirar a otros a superar las diferencias políticas y colaborar.
“Hay tanta división, tanto enojo”, dijo Cynthia Tesh, de 72 años.
“Necesitamos cuidarnos unos a otros”, agregó. “Si empezamos a hacerlo, las cosas cambiarán. Si comenzamos a pensar en los demás y no solo en nosotros mismos, las cosas cambiarán”.
