Por los altos costos, cada vez más estadounidenses realizan tratamientos de fertilidad en el extranjero
En el verano de 2024, Emilie y Justin Solomon se embarcaron en una misión ultrasecreta en Grecia.
Sus familiares y amigos pensaban que la pareja, viajera y aventurera, estaba disfrutando de otras vacaciones en el extranjero. Pero en realidad había algo más: habían desactivado la ubicación de sus teléfonos para que nadie supiera que estaban visitando una clínica griega donde intentaban tener un hijo.
Los Solomon forman parte del creciente número de estadounidenses que buscan en el extranjero, particularmente en Grecia y España, para escapar de los altos costos de los tratamientos de fertilidad en Estados Unidos, en donde estos procedimientos a menudo no están cubiertos por las aseguradoras de salud.
Entre ellos está la fertilización in vitro (FIV), que consiste en estimular la ovulación, extraer los óvulos, fecundarlos en laboratorio y transferir los embriones al útero. Pero también hay otros tratamientos médicos menos complejos para intentar resolver la infertilidad.
El presidente Donald Trump ha convertido la fertilidad, y en particular la FIV, en uno de los temas de la agenda de su administración, después de prometer durante su campaña de 2024 una cobertura total para las mujeres. En mayo, su administración propuso una norma destinada a facilitar que los empleadores ofrecieran cobertura para tratamientos de fertilidad, aunque todavía no se ha finalizado.
Hasta ahora, el resultado más concreto ha sido una reducción en el costo de algunos medicamentos para la FIV a través de TrumpRx, un sitio donde los pacientes que pagan de su bolsillo pueden encontrar medicamentos con descuento en farmacias participantes. La Casa Blanca estimó que los pacientes podrían ahorrar hasta 2.200 dólares por ciclo de FIV.
Aunque significativos, esos ahorros se enfrentan a un aumento del 90% en el costo de los medicamentos para la FIV desde 2014, según GoodRx, un servicio de descuentos para medicamentos recetados.
Un estudio sobre estadounidenses asegurados, publicado en julio por Abene Health Partners y la Women’s Reproductive Health Foundation, encontró que el costo total de un ciclo de FIV superaba los 29.000 dólares, equivalente al 35% del ingreso familiar anual promedio en el país.
Según esta investigación, las pruebas genéticas, el almacenamiento de embriones, y la atención durante el embarazo y el parto pueden elevar el costo total a más de 54.000 dólares por cada nacimiento de un bebé concebido mediante FIV.

En promedio, un paciente necesita entre dos y tres ciclos para lograr tener un hijo, por lo que los costos pueden ser aún mayores.
La infertilidad afecta a casi 7 millones de personas en Estados Unidos, pero se estima que solo se cubre el 24% de las necesidades de tratamiento debido a los elevados costos y a la limitada cobertura, según la American Society for Reproductive Medicine.
Se cree que la infertilidad está aumentando, en parte porque las personas tienen hijos a edades más avanzadas, así como por factores como la contaminación ambiental.
Aun así, más de 100.000 bebés nacieron mediante FIV en Estados Unidos en 2024, una cifra récord, según la Society for Assisted Reproductive Technology.
Una proporción cada vez mayor de quienes esperan convertirse en padres busca ayuda en Europa: el número de estadounidenses que eligieron clínicas europeas aumentó más del 37% el año pasado, según Jakub Dejewski, presidente de la European Fertility Society, un grupo que recopila datos sobre tratamientos de fertilidad en Europa.
Los Solomon sabían que la FIV era su única posibilidad de tener hijos biológicos juntos, porque Justin había tenido cáncer testicular al final de su adolescencia. Lo que estos novios desde la universidad no esperaban era el costo, y al comienzo de su recorrido con la FIV supieron que su seguro no cubriría el tratamiento. Aunque algunos estados han aprobado leyes que obligan a las aseguradoras a pagar ciertos tratamientos de fertilidad, la cobertura varía ampliamente.
Cuando la pareja exploró por primera vez la posibilidad de usar la FIV en Florida, donde viven, les cotizaron 40.000 dólares por un solo ciclo de tratamiento. El precio los sorprendió, y Emilie dijo que la oferta de la clínica de un descuento de primavera para una transferencia de embriones le resultó “perturbador”.
“De alguna manera se aprovechan de tus esperanzas y sueños de convertirte en padre o madre”, dijo Emilie.

Tratamiento y recorridos por las islas
El precio de la FIV y la incertidumbre en torno a una propuesta legislativa en Florida para reconocer a los embriones como personas legales, que los Solomon temían que pudiera poner en peligro el control sobre sus embriones, los llevaron al Pelargos IVF Medical Group, en Atenas. Allí, durante el primero de dos viajes, Emilie se sometió a estimulación ovárica y extracción de óvulos.
Incluyendo los medicamentos, la fecundación, el almacenamiento y la posterior transferencia del embrión, el tratamiento costó en total unos 12.000 dólares, sin contar los gastos de viaje. Según los Solomon, una fracción de lo que podrían haber gastado en Estados Unidos. El costo más bajo atrajo a la pareja, pero también la posibilidad de hacer turismo y conocer otro país.
En ese primer viaje, pasaron un fin de semana entre citas médicas recorriendo la isla griega de Milos. Entre las inyecciones hormonales de Emilie, alquilaron un bote para explorar la isla. Un video del viaje los muestra escalando los impresionantes acantilados volcánicos blancos de la isla y a Emilie flotando en las aguas turquesas del mar Egeo.
A pesar del desgaste emocional y físico del proceso de FIV, la pareja recuerda haberse sentido en una pequeña burbuja, alejados de todos y explorando un lugar hermoso.
“Fue uno de los mejores veranos que hemos tenido”, dijo Emilie.
Cuando regresaron a Grecia para la transferencia del embrión en octubre de 2025, pasaron dos días en Croacia.
La FIV en Grecia utilizando los propios óvulos de la paciente suele costar entre 3.000 y 4.000 dólares, sin incluir los medicamentos, por lo que incluso sumando los gastos de viaje suele representar una porción de lo que los pacientes pagan en Estados Unidos.
“Los estadounidenses eligen Grecia porque pueden acceder a un tratamiento más asequible, comenzar más rápidamente y recibir un buen apoyo como pacientes internacionales”, dijo Dejewski.
Sin embargo, los pacientes en Grecia enfrentan algunas restricciones legales: el almacenamiento de embriones está limitado en el tiempo, el anonimato de los donantes es la norma, y existen restricciones sobre la selección de sexo y el número de embriones que pueden transferirse. También es limitado el acceso a la gestación subrogada para los no residentes y los pacientes deben considerar cuidadosamente los requisitos de documentación si planean trasladar embriones entre Grecia y Estados Unidos.
Penny Ampatzi dijo que explica claramente estas diferencias legales cuando estadounidenses consultan con su clínica en Atenas. Serum IVF ofrece coordinar el traslado de los pacientes desde el aeropuerto, además de recorridos por distintas islas.
Ampatzi, cofundadora y directora de la clínica Serum IVF, dijo que el principal atractivo para la docena de pacientes estadounidenses que su clínica recibe cada mes son los planes de tratamiento de fertilidad personalizados. El costo le sigue de cerca. Un ciclo en su clínica cuesta poco menos de 6.000 dólares, sin incluir la congelación de embriones. Según Ampatzi, casi todos los pacientes de Serum son extranjeros.
“Piensas que tienes buenas posibilidades de éxito, que además no tienes que pagar una cantidad de dinero tan alta y que puedes combinar el tratamiento con unas vacaciones. Entonces dices: ‘¿Por qué no?’”, remarcó.

Una decisión que tiene sus riesgos
Los costos de la FIV en Estados Unidos han aumentado por una combinación de factores, entre ellos la inflación, la escasez de expertos en embriología, el fuerte aumento de la demanda tras los retrasos provocados por la pandemia y la participación de firmas de capital privado, dijo Dejewski.
William Kiltz, vicepresidente de marketing y desarrollo de negocios de CNY Fertility, con sede en Estados Unidos, dijo que los costos se están volviendo cada vez más inaccesibles.
“La FIV se está convirtiendo prácticamente en un tratamiento que solo el 1% más rico puede pagar razonablemente”, dijo.
Kiltz indicó que el modelo de CNY —que ofrece FIV por alrededor de 8.000 dólares, sin incluir el almacenamiento de embriones, en sus 18 centros en todo el país— genera apenas las ganancias suficientes para “mantener las luces encendidas” y abrir nuevos centros, mientras mantiene los costos bajos.
“Estamos tratando de ofrecer esta atención al costo más bajo posible”, dijo.
Más de la mitad de los pacientes de CNY viajan desde otros estados en busca de esas opciones más económicas, dijo Kiltz.
Agregó que espera que el mercado de la FIV termine estabilizándose, como ocurre con muchas tecnologías nuevas. Pero casi cinco décadas después de la primera fertilización in vitro, esa normalización todavía no ha ocurrido. Kiltz cree que esto se debe a que se trata de un mercado impulsado por emociones muy intensas.
“La gente está dispuesta a hacer casi cualquier cosa”, dijo Kiltz. “Sin duda existe cierto riesgo en algo así, cuando la demanda y el deseo de una persona son tan fuertes que alguien podría aprovecharse”.
Tarita Pakrashi, principal especialista en fertilidad del centro de CNY en Norfolk, Virginia, resaltó las dificultades de evaluar una clínica en el extranjero cuando el paciente no habla el idioma o no comprende las regulaciones locales sobre FIV. También puede resultar complicado transportar de regreso a casa medicamentos sensibles a la temperatura.
“Es casi como tener un trabajo de tiempo completo intentando ser al mismo tiempo experto en regulaciones e inspector, mientras además eres el paciente”, dijo Pakrashi.
También dijo que algunos pacientes que buscaron tratamiento en el extranjero regresaron a su clínica con dificultades para transferir sus historiales médicos o comprender un diagnóstico que habían recibido en otro país. Con frecuencia tienen que repetir los estudios.
Y viajar al extranjero para realizarse una FIV sigue estando fuera del alcance económico de muchos estadounidenses.
Los Solomon dijeron que buscar tratamiento en otro país también requiere cierto espíritu aventurero. Pero, para ellos, toda la logística y los viajes valieron la pena. Un ciclo de FIV y dos viajes a Grecia les permitieron darle la bienvenida a la familia a un varón sano este verano.
