Un bastión de Trump lidia con los riesgos sanitarios de los centros de detención del ICE
SOCIAL CIRCLE, Georgia — Hasta hace poco, este pueblo a unos 45 minutos al este de Atlanta era conocido por los libros de cocina del Blue Willow Inn con recetas de platos sureños, como la cazuela de piña horneada y la jalea de flores de kudzu.
Pero ahora la comunidad se esfuerza por evitar una nueva identidad como “pueblo prisión” y lucha contra la apertura de lo que podría convertirse en el mayor centro de detención de inmigrantes del país, con capacidad para albergar hasta a 10.000 personas.
El condado de Walton, donde se encuentra este pueblo de unos 5.500 habitantes, votó de manera abrumadora por el presidente Donald Trump en 2024.
Pero, a medida que la estrategia de deportaciones masivas del gobierno se acerca más a casa — con planes para transformar un almacén de más de un millón de pies cuadrados en un centro de detención — los residentes dicen que la infraestructura de la ciudad simplemente no puede hacer frente a una llegada tan grande de personas.
Este mes, Social Circle presentó una demanda en una corte federal contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). La demanda argumenta que la construcción de un centro de detención, al que llama un “megacentro”, dañaría la salud pública, y pondría presión sobre los sistemas locales de agua potable y tratamiento de aguas residuales.
También dice que sobrecargaría los servicios médicos de emergencia (EMS) “debido a la limitada capacidad de los EMS de Social Circle y al plan poco claro del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para el transporte de emergencias”, en referencia al departamento federal que supervisa al ICE.
“La comunidad está muy unida”, dijo Eric Taylor, administrador de la ciudad. “Queremos que se vayan”.
Social Circle es una de varias comunidades en todo el país que han quedado atrapadas en un intenso debate nacional sobre la estrategia de deportaciones masivas del gobierno.
Durante la campaña electoral, Trump dijo que los inmigrantes estaban ocupando las ciudades de Estados Unidos. Pero líderes locales, fiscales generales estatales, grupos defensores y otros en Arizona, Maryland, Nueva Jersey, Pennsylvania y Texas afirman que el gobierno está haciendo lo mismo al instalar centros de detención en comunidades sin capacidad para manejar un aumento tan grande de población.
El año pasado, Todd Lyons, quien se desempeña como director interino del ICE hasta finales de mayo, señaló que el objetivo era que las deportaciones masivas funcionaran con la eficiencia de Amazon.com. Las deportaciones se moverían “como Prime, pero con seres humanos”, dijo en una exposición de seguridad fronteriza en Phoenix.
En estos momentos, el ICE detiene a todas las personas que busca deportar sin darles la posibilidad de salir bajo fianza, incluidas aquellas sin antecedentes penales. En enero, la agencia tenía casi el doble de personas detenidas que en el mismo mes de 2024 con el presidente Joe Biden.
Sin embargo, aunque muchos siguen apoyando la postura de Trump sobre inmigración, otros residentes temen que la estabilidad de la comunidad se vea afectada. “Social Circle no se puede decir que prospere, pero se mantiene”, dijo Gareth Fenley, trabajadora social retirada que se postuló para el Senado estatal en 2024, como demócrata, y no estuvo entre los residentes que votaron por Trump.
“Si Social Circle se convierte en un pueblo prisión”, dijo, “vamos a perder lo que tenemos”.
“Pensé que era una broma”
En febrero, el DHS compró el terreno de 235 acres en Social Circle por unos $129 millones, casi cinco veces su valor estimado. El plan es albergar allí a más personas que en el Centro Correccional Rikers Island de Nueva York, y casi triplicar la cantidad de personas actualmente alojadas en el mayor centro de detención de inmigrantes del país, ubicado en El Paso, Texas.
“Pensé que era una broma”, dijo John Miller cuando, el año pasado, leyó por primera vez sobre los planes. Él y su esposa, Kathlene, han vivido en Social Circle durante 21 años. Cuando se encuentran con vecinos, Kathlene conoce los nombres de sus hijos y John se sabe las estadísticas de béisbol de los niños. Su granja de caballos de 50 acres está a menos de una milla de la escuela primaria y justo enfrente del terreno donde se construiría el centro de detención.
Los Miller apoyan la postura de Trump sobre inmigración, pero creen que convertir el almacén vacío en un centro de detención recrearía precisamente los problemas que el gobierno intenta resolver. Ya sea que las personas estén concentradas en un centro de detención o en la comunidad, “siguen estando aquí”, dijo John Miller.
El DHS calcula que el centro requeriría alrededor de un millón de galones de agua al día. Según la demanda de la ciudad, ese volumen dejaría sin agua a los residentes y contaminaría los arroyos locales con aguas residuales.
Las llamadas médicas de emergencia desde el centro de detención, afirma la demanda, sobrecargarían a los socorristas de la ciudad, que según Taylor cuentan con 14 bomberos, 15 policías y dos oficiales de recursos escolares. La ciudad depende del condado de Walton para los servicios de ambulancia.
Además, Social Circle viviría bajo la amenaza constante de un gran brote de enfermedades, según la demanda, que añade que el gobierno federal no realizó las revisiones ambientales necesarias ni solicitó comentarios de la comunidad previamente.
Taylor dijo que los funcionarios federales tuvieron solo una reunión con líderes locales y desestimaron las preocupaciones sobre el agua, las aguas residuales y la atención de emergencias, ya que funcionarios del gobierno afirmaron que el lugar no necesitaría usar esos servicios. “No me lo creo”, dijo Taylor. “Y ese es el problema”.
Aumento de las preocupaciones de salud
El actual secretario del DHS, Markwayne Mullin, ha dicho que se están revisando los planes elaborados por su predecesora, Kristi Noem, para transformar almacenes como este en centros de detención. Además, el inspector general del departamento investiga si el gobierno federal pagó de más por algunos edificios. Mullin también dijo que los funcionarios están revisando las políticas de la agencia y trabajan con líderes comunitarios. “Queremos ser buenos socios”, dijo Lauren Bis, vocera del DHS.
Aun así, el rápido aumento de la detención de inmigrantes por parte del gobierno ha agravado las antiguas acusaciones de negligencia médica hacia las personas detenidas en todo el país, y ha provocado el mayor número de muertes de detenidos en al menos dos décadas.
Tres centros de detención en Folkston, Georgia, aproximadamente a una hora al norte de Jacksonville, Florida, registraron 130 llamadas de emergencia entre el 4 de febrero de 2025 y el 3 de febrero de 2026, según reportes obtenidos por KFF Health News mediante una solicitud de registros públicos.
Las llamadas desde los centros, que albergan a unas 2.000 personas, fueron por razones muy diversas, incluidas anafilaxia (reacción alérgica potencialmente mortal), agresiones, intentos de suicidio, sobredosis, convulsiones, derrames cerebrales, lesiones en la cabeza por caídas y otros problemas de salud.
GEO Group, el mayor contratista del ICE y operador del centro de Folkston, ofrece “acceso a atención médica las 24 horas” y utiliza servicios médicos de emergencia cuando es necesario, aseguró Christopher Ferreira, director de relaciones corporativas.
ERO El Paso Camp East Montana, construido en una base militar de Texas, es actualmente el mayor centro de detención del país y alberga a unas 2.500 personas.
En los cinco meses entre el 17 de agosto de 2025 y el 20 de enero de 2026, se realizaron unas 130 llamadas médicas de emergencia desde el lugar, según registros de la ciudad. Varios detenidos han muerto en el centro; otros dieron positivo para tuberculosis, sarampión y covid-19.
Amentum Services, que recientemente asumió la administración del centro, no respondió preguntas sobre las llamadas de emergencia.
Centros de detención aún más grandes, como el “megacentro” planeado en Social Circle, solo aumentarían esos problemas de salud y los llevarían a nuevas comunidades, dijo Michelle Brané, quien fue ombudsman (defensora del pueblo) para asuntos migratorios en el DHS bajo Biden. Los centros existentes ya sufren escasez de personal, mala ventilación e higiene y atención médica insuficiente, afirmó.
Las instalaciones propuestas son enormes y, en general, fueron construidas para almacenar objetos, no personas, dijo. “No hay forma, sin un costo extremo, tanto para la comunidad como económico, de hacer que estos lugares sean seguros para los seres humanos”, agregó Brané.
Mientras tanto, personas como Kathlene Miller piensan que Social Circle se ha convertido en un “daño colateral” dentro del debate más amplio sobre inmigración. “Somos como los hijos en un divorcio”, dijo.
Pero Social Circle podría enfrentar una batalla difícil. Taylor dijo que los líderes del condado de Walton y el estado de Georgia han guardado silencio sobre el centro.
“Dicen que son asuntos federales, que no tienen jurisdicción”, afirmó. “No tienen ningún interés en ayudarnos”.