Médicos forenses buscan rastros de COVID-19 en muertes inexplicables
Durante la pandemia, muchas personas enfermas se quedaron en casa y murieron en sus hogares en lugar de ir a hospitales abrumados por pacientes con coronavirus.
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Durante la pandemia, muchas personas enfermas se quedaron en casa y murieron en sus hogares en lugar de ir a hospitales abrumados por pacientes con coronavirus.
Muchos planes ofrecen cobertura de atención médica en caso que la persona necesite atención durante un viaje. Pero éstos varían enormemente según la compañía, y pueden no incluir a COVID-19.
Los directores estatales de Medicaid dicen que, sin financiamiento inmediato, muchas instalaciones de salud que atienden a pacientes de Medicaid podrían tener que cerrar de manera permanente.
Hay más de 1,250 estudios de COVID-19 en marcha. Las farmacéuticas están invirtiendo miles de millones en el desarrollo de medicamentos y vacunas eficaces para poner fin a la pandemia.
El aumento de casos y muertes por COVID-19 en comunidades minoritarias ponen en relieve cómo los determinantes de salud pesan en la dinámica de una pandemia.
Para los adultos mayores que piensan en lo que les podría pasar durante esta pandemia, los ventiladores son un símbolo de la falta de control y el poder de la tecnología.
A medida que salones, guarderías y oficinas reabren, deben ajustarse a las nuevas pautas diseñadas para ayudar a la economía y evitar la posibilidad de que la pandemia recrudezca.
Algunos empleadores dicen que las pruebas y los exámenes de detección pueden ayudar a reducir las transmisiones y los temores de los trabajadores.
Lo importante, según expertos, es que a medida que los estados reinicien actividades, se continúe practicando el distanciamiento social, se usen máscaras, y se mantenga el lavado de manos.
Algunos expertos sugieren que este enfoque de auto recolección puede proporcionar una forma más fácil de tener pruebas masivas en los Estados Unidos.
Los primeros estudios sugieren que los fumadores que desarrollan COVID-19 tienen 14 veces más probabilidades de necesitar un tratamiento intensivo en comparación con los no fumadores.
Expertos dicen que depender de máscaras quirúrgicas, que tienen un grado de protección mucho menor que los respiradores N95, ayuda a diseminar el coronavirus entre trabajadores de salud.
Funcionarios de la Organización Mundial de la Salud se manifestaron en contra de los planes de algunos países de tener “pasaportes de inmunidad”, que habilitarían a salir y trabajar.
En todo los Estados Unidos, COVID-19 está alterando radicalmente la atención médica, no solo para los adultos mayores vulnerables sino también para las embarazadas y sus recién nacidos.
Los adultos mayores, el grupo de edad de alto riesgo de sufrir complicaciones graves o morir por esta condición, podrían no mostrar ninguno de estos síntomas.
Algunos expertos sostienen que las condiciones sociales y económicas, ignoradas durante mucho tiempo, son indicadores poderosos de quién sobrevivirá, o no, a la pandemia.
La epidemia de COVID-19 ha resaltado las profundas debilidades de la industria que atiende a las personas mayores y más frágiles de la nación en centros de cuidado y residencias.
En la Ciudad de Nueva York, ha habido más muertes de latinos por el virus que de otras razas o etnias, según revelan datos preliminares del departamento de salud local.
Las cárceles estatales y de los condados confinan a los presos muy cerca uno del otro, tanto que es casi imposible seguir las pautas establecidas por los CDC.
El ambicioso plan es no solo retrasar, sino frenar, el poder destructivo de COVID-19 a través de la tediosa pero poderosa herramienta de salud pública llamada rastreo de contactos.
Miles de pediatras viven una nueva realidad: reducción de ingresos, padres aterrorizados y escasez de equipos de protección, mientras atienden a los potenciales vectores de la infección.
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