¿Cómo salir del aislamiento? Contratando una legión de trabajadores de salud pública
Autoridades en todo el país están tratando de descubrir cómo reanudar algo similar a la vida normal sin desencadenar una ola catastrófica de enfermedad y muerte.
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Autoridades en todo el país están tratando de descubrir cómo reanudar algo similar a la vida normal sin desencadenar una ola catastrófica de enfermedad y muerte.
The Guardian y Kaiser Health News están lanzando un nuevo proyecto, “Lost on the Frontline” (Perdidos en el Frente), para monitorear estos casos, y contar sus historias.
A diferencia de la mayoría de los estadounidenses, que pronto recibirán cheques de estímulo, miles de trabajadores luchan en estos días por comer, pagar la renta y enviar dinero a sus familias.
Son más vulnerables a la infección por el nuevo coronavirus. Y pueden estar enfrentando desafíos imprevistos para obtener atención, quimioterapia, e incluso cirugías para remover tumores.
Como en tantos otros aspectos de este nuevo coronavirus, determinar cuándo un paciente se ha recuperado sigue siendo terreno incierto. Hay directrices, pero la información sobre la enfermedad es limitada.
A medida que llegan nuevos datos de China e Italia, así como del estado de Washington y Nueva York, más cardiólogos comienzan a creer que el coronavirus puede infectar el músculo cardíaco.
Hay más de 6.6 millones que han perdido sus empleos a causa de la crisis económica que ha generado la pandemia. Muchos de estos nuevos desempleados pueden recurrir a Medicaid para sus familias.
Florida se une a más de 30 otros estados y a DC, que ya tienen restricciones similares para residentes y empresas. Era el único estado con más de 5,000 casos de coronavirus que aún no había actuado.
Siempre nos han enseñado que la temperatura humana promedio es de 98.6 grados Fahrenheit. Sin embargo, esta medida difiere con la edad y hasta con el momento del día en el que se la toma.
Entre las personas que siguen trabajando, sin el lujo de poder hacerlo desde casa, hay un alto porcentaje de trabajadores con salarios bajos, que ganan un promedio de $10,22 por hora.
Nadie está haciendo mucho para rescatar a pacientes que necesitan desesperadamente protección contra este tipo de facturas, en un sistema que cobra libremente por cada atención que dispensa.
A medida que California ingresa al período más crítico contra COVID-19, los 416 hospitales, grandes y pequeños, públicos y privados, se esfuerzan por tener la capacidad necesaria para una avalancha de pacientes críticos.
Pruebas no aprobadas por la FDA y varios informes cuestionables de Internet relacionados con pruebas de coronavirus, vacunas y curas “milagrosas” han estado circulando por las redes sociales.
Las familias se enfrentan a ese dilema. En los hogares de vida asistida los adultos mayores tienen alimentos y cuidado médico. En la casa tienen el amor de la familia.
Desde la toma de la muestra con un hisopo hasta el paso final, expertos explican cómo se trata la muestra para COVID-19, y explican futuros tests rápidos que podrían arrojar un resultado en minutos.
Consultorios y grupos médicos en todo el país están dando licencia forzada a personal no médico. Y también recortando salarios luego que se suspendieran procedimientos electivos y se comenzaran a cancelar citas no urgentes.
Esto le dará al país miles de camas hospitalarias y salas quirúrgicas adicionales, algunas de las cuales cuentan con respiradores o máquinas de anestesia que podrían ser reconvertidas en respiradores.
Alrededor de 29 millones de personas en el país dependen de estos centros, que ofrecen atención médica a pacientes de bajos ingresos y sin seguro. Millones de latinos utilizan estas clínicas.
En Nueva York, California, Illinois y Colorado, los gobernadores han hecho un llamado a los profesionales de salud jubilados para que den un paso adelante. Miles han respondido.
Millones de estadounidenses buscan atención conectándose electrónicamente con un médico, muchos por primera vez. Una práctica segura para atender a ciertas condiciones y seguimientos.
Miles de médicos de todo el país escribieron una apasionada carta al Congreso pidiendo que se libere el equipo de protección personal de la Reserva Nacional Estratégica, para aquellos en la primera línea de batalla.
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