Frente a la próxima pandemia
La creciente invasión de entornos naturales a medida que aumenta la población mundial hace que la pregunta sea cuándo ocurrirá otra pandemia mortal, no si ocurrirá.
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La creciente invasión de entornos naturales a medida que aumenta la población mundial hace que la pregunta sea cuándo ocurrirá otra pandemia mortal, no si ocurrirá.
Muchos de los principales especialistas en enfermedades infecciosas subestimaron el veloz brote en sus primeras semanas y meses, asumiendo que Estados Unidos, otra vez, saldría ileso.
Con múltiples vacunas de COVID-19 en camino, optometristas y dentistas presionan para que se autorice vacunar a los pacientes durante los exámenes oculares de rutina y las limpiezas dentales.
Aunque los CDC removieron la información de su sitio web, muchos incidentes y estudios apuntan hacia la idea de que las partículas en el aire juegan un papel más importante de lo que se pensaba.
Muchos planes ofrecen cobertura de atención médica en caso que la persona necesite atención durante un viaje. Pero éstos varían enormemente según la compañía, y pueden no incluir a COVID-19.
Expertos dicen que depender de máscaras quirúrgicas, que tienen un grado de protección mucho menor que los respiradores N95, ayuda a diseminar el coronavirus entre trabajadores de salud.
En la Ciudad de Nueva York, ha habido más muertes de latinos por el virus que de otras razas o etnias, según revelan datos preliminares del departamento de salud local.
Como en tantos otros aspectos de este nuevo coronavirus, determinar cuándo un paciente se ha recuperado sigue siendo terreno incierto. Hay directrices, pero la información sobre la enfermedad es limitada.
A medida que llegan nuevos datos de China e Italia, así como del estado de Washington y Nueva York, más cardiólogos comienzan a creer que el coronavirus puede infectar el músculo cardíaco.
Pruebas no aprobadas por la FDA y varios informes cuestionables de Internet relacionados con pruebas de coronavirus, vacunas y curas "milagrosas" han estado circulando por las redes sociales.
Alrededor de 29 millones de personas en el país dependen de estos centros, que ofrecen atención médica a pacientes de bajos ingresos y sin seguro. Millones de latinos utilizan estas clínicas.
Millones de estadounidenses buscan atención conectándose electrónicamente con un médico, muchos por primera vez. Una práctica segura para atender a ciertas condiciones y seguimientos.
Miles de médicos de todo el país escribieron una apasionada carta al Congreso pidiendo que se libere el equipo de protección personal de la Reserva Nacional Estratégica, para aquellos en la primera línea de batalla.
A algunos expertos les preocupa que la escasez de estos profesionales pueda dejar a muchos pacientes de COVID-19 en estado grave en una situación de angustia.
Hospitales están recurriendo a distribuidores privados y al Ejército de los Estados Unidos para transportar por vía aérea millones de máscaras protectoras y otros suministros hospitalarios desde China.
Los kits iniciales para la prueba del coronavirus se distribuyeron casi por igual en localidades de los 50 estados. Sin pensar demasiado aquéllas zonas que realmente los necesitaban con urgencia.
Buscan calmar las preocupaciones y para que las personas que se sienten enfermas no dejen de ir al médico por los costos, y terminen propagando el virus sin darse cuenta.
Se están promoviendo los funerales en internet, tomando precauciones extra al atender los cuerpos, y pidiendo que los servicios sean breves y con pocas personas. Un luto distinto.
Con el mundo respondiendo rápido a la pandemia de coronavirus, se requiere más y mejor distanciamiento social. Pero, ¿qué sigue siendo aceptable?
A pesar de las reiteradas afirmaciones de la Casa Blanca de que las pruebas estarán disponibles para todos, para los residentes de West Palm Beach, la realidad fue muy diferente.
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